CAPÍTULO 2.
Tal como quedaba definido, el método etnográfico de campo comprendía, como "instancia
empírica", un ámbito de donde se obtiene información y los procedimientos para obtenerla. Desde
perspectivas objetivistas, la relación entre ámbito y procedimientos quedaba polucionada por
circunscribir al investigador a la labor individual en una sola unidad societal. ¿Cómo garantiza la
"objetividad" de los datos la soledad e inmersión del estudioso? Si, como sugiere la breve historia
presentada, la investigación no se hace "sobre" la población sino "con" y "a partir de" ella, esta
intimidad deriva, necesariamente, en una relación idiosincrática. ¿Acaso el conocimiento de ella
derivado también lo es?
I. Positivismo y naturalismo
Los dos paradigmas dominantes de la investigación social asociados al trabajo de campo
etnográfico, que presentaremos groseramente aquí, son el "positivismo" 'el "naturalismo". Según el
positivismo la ciencia es una, procede según la lógica del experimento, y su patrón es la medición o
cuantificación de variables para identificar relaciones; el investigador busca establecer leyes [41]
universales para "explicar" hechos particulares; el observador ensaya una aproximación neutral a su
objeto de estudio, de modo que la teoría resultante se someta a la verificación posterior de otros
investigadores; esto es: la teoría debe ser confirmada o falseada. La ciencia procede comparando lo
que dice la teoría con lo que sucede en el terreno empírico; el científico recolecta datos a través de
métodos que garantizan su neutralidad valorativa, pues de lo contrario su material sería poco
confiable e inverificable. Para que estos métodos puedan ser replicados por otros investigadores
deben ser estandarizados, como la encuesta y la entrevista con cédula o dirigida.
Habida cuenta de esta simple exposición, es fácil detectar sus flaquezas, pues esta perspectiva no
conceptualiza el acceso del investigador a los sentidos que los sujetos le asignan a sus prácticas, ni
las formas nativas de obtención de información, de modo que la incidencia del investigador en el
proceso de recolección de datos lejos de eliminarse, se oculta y silencia (Holy 1984).
El naturalismo se ha pretendido como una alternativa epistemológica; la ciencia social accede a una
realidad preinterpretada por los sujetos. En vez de extremar la objetividad externa con respecto al
campo, los naturalistas proponen la fusión del investigador con los sujetos de estudio,
transformándolo en uno más que aprehende la lógica de la vida social corno lo hacen sus miembros.
El sentido de este aprendizaje es, como el objetivo de la ciencia, generalizar al interior del caso,
pues cada modo de vida es irreductible a los demás. Por consiguiente, el investigador no se propone
explicar una cultura sino interpretarla o comprenderla. Las técnicas [42] más idóneas son las menos
intrusivas en la cotidianeidad estudiada: la observación participante y la entrevista en profundidad o
no dirigida.
Las limitaciones del naturalismo corresponden en parte a las del positivismo, porque aquél sigue
desconociendo las mediaciones de la teoría y el sentido común etnocéntrico que operan en el
investigador, Pero además, los naturalistas confunden "inteligibilidad" con "validez" o "verdad",
aunque no todo lo inteligible es verdadero. El relativismo y la reproducción de la lógica nativa para
"explicar" procesos sociales son, pues, principios problemáticos del enfoque naturalista
(Hammersley & Atkinson 1983).
Igual que las posiciones sobre la antropología nativa, positivistas y naturalistas niegan al borrar los efectos del investigador en los datos, para unos la solución es la estandarización de los
procedimientos y para otros la experiencia directa del mundo social (Hammersley & Atkinson
1983:13).
Este debate ha cobrado actualidad en los debates sobre la articulación entre realidad social y su
representación textual. Como señala Graham Watson, la "teoría de la correspondencia" sostiene que
nuestros relatos o descripciones de la realidad reproducen y equivalen a esa realidad. El problema
surge entonces cuando los sesgos del investigador restan validez o credibilidad a sus relatos. Según
la "teoría interpretativa", en cambio, los relatos no son espejos pasivos de un mundo exterior, sino
interpretaciones activamente construidas sobre él. Pero igual que en la teoría de la correspondencia,
la [43] ontología sigue siendo realista, pues sugiere que existe un mundo real; sólo que ahora ese
mismo mundo real admite varias interpretaciones (Watson 1987).
Las "teorías constitutivas", en cambio, sostienen que nuestros relatos o descripciones constituyen la
realidad que estas descripciones refieren. Quienes participan de esta perspectiva suelen hacer
distintos usos del concepto "reflexividad", término introducido al mundo académico por la
etnometodología que, en los años 1950-60 comenzó a ocuparse de cómo y por qué los miembros de
una sociedad logran reproducirla en el día a día.
II. El descubrimiento etnometodológico de la reflexividad
Para Harold Garfinkel, el fundador de la etnometodología, el mundo social no se reproduce por las
normas internalizadas como sugería Talcott Parsons, sino en situaciones de interacción donde los
actores lejos de ser meros reproductores de leyes preestablecidas que operan en todo tiempo y lugar,
son activos ejecutores y productores de la sociedad a la que pertenecen. Normas, reglas y
estructuras no vienen de un mundo significante exterior a, e independiente de las interacciones
sociales, sino de las interacciones mismas. Los actores no siguen las reglas, las actualizan, y al
hacerlo interpretan la realidad social y crean los contextos en los cuales los hechos cobran sentido
(Garfinkel 1967; Coulon 1988).
Para los etnométodologos el vehículo por excelencia de reproducción de la sociedad es el lenguaje.
Al comunicarse entre sí la gente informa sobre el contexto, y lo define al momento de reportarlo;
esto es, lejos de ser un mero telón de fondo o un marco de referencia sobre lo [44] que ocurre "ahí
afuera", el lenguaje "hace" la situación de interacción y define el marco que le da sentido. Desde
esta perspectiva, entonces, describir una situación, un hecho, etc., es producir el orden social que
esos procedimientos ayudan a describir (Wolf 1987; Ch. Briggs 1986).
En efecto, la función performativa del lenguaje responde a dos de sus propiedadesijla indexicalidad
y la reflexividad. La indexicalidad refiere a la capacidad comunicativa de un grupo de personas en
virtud de presuponer la existencia de significados comunes, de su saber socialmente compartido, del
origen de los significados y su complexión en la comunicación. La comunicación está repleta de
expresiones indexicales como "eso", "acá", "le", etc., que la lingüística denomina "deícticos",
indicadores de persona, tiempo y lugar inherentes a la situación de interacción (Coulon 1988). El
sentido de dichas expresiones es inseparable del contexto que producen los interlocutores. Por eso
las palabras son insuficientes y su significado no es transituacional. Pero la propiedad indexícal de
los relatos no los transforma en falsos sino en especificaciones incorregibles de la relación entre las
experiencias de una comunidad de hablantes y lo que se considera como un mundo idéntico en la
cotidianeidad (Wolf 1987; Hymes 1972).
La otra propiedad del lenguaje es la reflexividad. Las descripciones y afirmaciones sobre la realidad
no sólo informan sobre ella, la constituyen. Esto significa que el código no es informativo ni externo a la situación sino que es eminentemente práctico y constitutivo. El conocimiento de
sentido común no sólo pinta a una sociedad real para sus miembros, a la vez que opera [45] como
una profecía autocumplida; las características de la sociedad real son producidas por la conformidad
motivada de las personas que la han descrito. Es cierto que los miembros no son conscientes del
carácter reflexivo de sus acciones pero en la medida que actúan y hablan producen su mundo y la
racionalidad de lo que hacen. Describir una situación es, pues, construirla y definirla. El caso típico
es el de dos rectángulos concéntricos: ¿representan una superficie cóncava o convexa? La figura se
verá como una u otra al pronunciarse la palabra caracterizadora (Wolf 1987). Las tipificaciones
sociales operan del mismo modo; decirle a alguien "judío", "villero" o "boliviano" es constituirlo
instantáneamente con atributos que lo ubican en una posición estigmatizada. Y esto es, por
supuesto, independiente de que la persona en cuestión sea indígena o mestizo, judío o ruso blanco,
peruano o jujeño.
La reflexividad señala la íntima relación entre la comprensión y la expresión de dicha comprensión.
El relato es el soporte y vehículo de esta intimidad. Por eso, la reflexividad supone que las
actividades realizadas para producir y manejar las situaciones de la vida cotidiana son idénticas a
los procedimientos empleados para describir esas situaciones (Coulon 1988). Así, según los
etnometo-dólogos, un enunciado transmite cierta información, creando además el contexto en el
cual esa información puede aparecer y tener sentido. De este modo, los sujetos producen la
racionalidad de sus acciones y transforman a la vida social en una realidad coherente y
comprensible.
Estas afirmaciones sobre la vida cotidiana valen para el conocimiento social. Garfinkel basaba la
"etno-me-todología" en que las actividades por las cuales los [46] miembros producen y manejan
las situaciones de las actividades organizadas de la vida cotidiana son idénticas a los métodos que
emplean para describirlas. Los métodos de los investigadores para conocer el mundo social son,
pues, básicamente los mismos que usan los actores para conocer, describir y actuar en su propio
mundo (Cicourel 1973, Garfinkel 1967, Hcritage 1991:15). La particularidad del conocimiento
científico no reside en sus métodos sino en el control de ta reflexividad y su articulación con la
teoría social. El problema de los positivistas y los naturalistas es que intentan sustraer del lenguaje y
la comunicación científicos las cualidades indexicales y reflexivas del lenguaje y la comunicación.
Como la reflexividad es una propiedad de toda descripción de la realidad, tampoco es privativa de
los investigadores, de algunas líneas teóricas, y de los científicos sociales.
Admitir la reflexividad del mundo social tiene varios efectos en la investigación social. Primero, los
relatos del investigador son comunicaciones intencionales que describen rasgos de una situación,
pero estas comunicaciones no son "meras" descripciones sino que producen las situaciones mismas
que describen. Segundo, los fundamentos epistemológicos de la ciencia social no son
independientes ni contrarios a los fundamentos epistemológicos del sentido común (Ibid:17);
operan sobre la misma lógica. Tercero, los métodos de la investigación social son básicamente los
mismos que los que se usan en la vida cotidiana (Ibid:15). Es tarea del investigador aprehender las
formas en que los sujetos de estudio producen e interpretan su realidad para aprehender sus métodos
de investigación. Pero como [47] la única forma de conocer o interpretar es participar en situaciones
de interacción, el investigador debe sumarse a dichas situaciones a condición de no creer que su
presencia es totalmente exterior. Su interioridad tampoco lo diluye. La presencia del investigador
constituye las situaciones de interacción, como el lenguaje constituye la realidad. El investigador se
convierte, entonces, en e¡ principal instrumento de investigación y producción de conocimientos
(Ibid: 18; CBriggs 1986). Veamos ahora cómo se aplica esta perspectiva al trabajo de campo
etnográfico. III. Trabajo de campo y reflexividad
La literatura antropológica sobre trabajo de campo ha desarrollado desde 1980 el concepto de
reílexividacl como equivalente a la Conciencia del investigador sobre su persona y los
condicionamientos sociales y políticos] Género, edad, pertenencia étnica, clase social y afiliación
política suelen reconocerse como parte del proceso de conocimiento vis-a-vis los pobladores o
informantes. Sin embargo, otras dos dimensiones modelan la producción de conocimiento del
investigador. En su Una invitación a la sociología reflexiva (1992), Fierre Bourdieu agrega,
primero, la posición del analista en el campo científico o académico (1992:69). El supuesto
dominante de este campo es su pretensión de autonomía, pese a tratarse de un espacio social y
político. La segunda dimensión atañe al "epistemocentrismo" que refiere las "determinaciones
inherentes a la postura intelectual misma. La tendencia teoricista o intelectualista consiste en
olvidarse de inscribir en la teoría que construimos del mundo social, el hecho de que es el producto
de una [48] mirada teórica, un 'ojo contemplativo"' (lbid:69). El investigador se enfrenta a su objeto
de conocimiento como si fuera un espectáculo, y no desde la lógica práctica de sus actores
(Bourdieu 6r Wacquant 1992). Estas tres dimensiones del concepto de reflexividad, y no sólo la
primera, intervienen en el trabajo de campo en una articulación particular y también variable.
Veremos seguidamenle algunos principios generales, para detenernos luego en aspectos más
detallados de dicha relación.
Si los datos de campo no vienen de los hechos sino de la relación entre el investigador y los sujetos
de estudio, podría inferirse que el único conocimiento posible está encerrado en esta relación. Esto
es sólo parcialmente cierto. Para que el investigador pueda describir la vida social que estudia
incorporando la perspectiva de sus miembros, es necesario someter a continuo análisis -algunos
dirían "vigilancia"- las tres reflexividades que están permanentemente en juego en el trabajo de
campo lia reflexividad del investigador en tanto que miembro de una sociedad o cultura; la
reflexividad del investigador en tanto que investigador, con su perspectiva teórica, sus
interlocutores académicos, sus hábitus disciplinarios y su epistemocentrismo; y las reflexividades de
la población en estudio.
La reflexividad de la población opera en su vida cotidiana y es, en definitiva, el objeto de
conocimiento del investigador, Pero éste carga con dos reflexividades alternativa y conjuntamente]
Dado que el trabajo de campo es un segmento tém-poro-espacialmente diferenciado del resto de la
investigación, el investigador cree asistir al mundo social [49] que va a estudiar equipado solamente
con sus métodos y sus conceptos. Pero el etnógrafo, tarde o temprano, se sumerge en una
cotidianeidad que lo interpela como miembro, sin demasiada atención a sus dotes científicas.
Cuando el etnógrafo convive con los pobladores y participa en distintas instancias de sus vidas, se
transforma funcional, no literalmente, en "uno más". Pero en calidad de qué se interprete esta
membresía puede diferir para los pobladores y para el mismo investigador en tanto que investigador
o en tanto miembro de otra sociedad.
Dirimir esta cuestión es crucial para aprehender el mundo social en estudio, ya que se trata de
reflexividades diversas que crean distintos contextos y realidades. Esto es: la reflexividad del
investigador como miembro de una sociedad X produce un contexto que no es igual al que produce
como miembro del campo académico, ni tampoco al que producen los nativos cuando él está
presente que cuando no lo está. El investigador puede predefinir un "campo" según sus intereses
teóricos o su sentido común, "la villa", "la aldea", pero el sentido último del "campo" lo dará la
reflexividad de los nativos. Esta lógica se aplica incluso cuando el investigador pertenece al mismo
grupo o sector que sus informantes, porque sus intereses como investigador difieren de los intereses
prácticos de sus interlocutores. El desafío es, entonces, transitar de la reflexividad propia a la de los nativos. ¿Cómo? En un
comienzo no existe entre ellos reciprocidad de sentido con respecto a sus acciones y nociones (Holy
&r Stuchlik 1983:119). Ninguno puede descifrar cabalmente los movimientos, [50] elucubraciones,
preguntas y verbalizaciones del otro. El investigador se encuentra con conductas y afirmaciones
inexplicables que pertenecen al mundo social y cultural propio de los sujetos (se trate de prácticas
incomprensibles, conductas "sin sentido", respuestas "incongruentes" a sus preguntas) cuya lógica
el investigador intenta dilucidar, pero que también pertenecen a la situación de campo propiamente
dicha. El primer orden ha ocupado clásicamente a la investigación social; el segundo emergió más
recientemente, desde 1980. Al producirse el encuentro en el campo la reflexividad del investigador
se pone en relación con la de los individuos que, a partir de entonces, se transforman en sujetos de
estudio y, eventualmente, en sus informantes. Entonces la reflexividad de ambos en la interacción
adopta, sobre todo en esta primera etapa, la forma de la perplejidad.
El investigador no alcanza a dilucidar el sentido de las respuestas que recibe ni las reacciones que
despierta su presencia; se siente incomprendido, que molesta y que, frecuentemente, no sabe qué
decir ni preguntar. Los pobladores, por su parte, desconocen qué busca realmente el investigador
cuando se instala en el vecindario, conversa con la gente, frecuenta a algunas familias. No pueden
remitir a un común universo significativo las preguntas que aquél les formula. Estos desencuentros
se plantean en las primeras instancias del trabajo de campo, como "inconvenientes" en la
presentación del investigador, como "obstáculos" o dificultades de acceso a los informantes, como
intentos de superar sus prevenciones y lograr la aceptación o la relación de "rapport” o empatía con
ellos. En este marasmo de "malentendidos", [51] se supone, el investigador empieza a aplicar sus
técnicas de recolección de datos. Pero detengámonos en el acceso.
Ante estas perplejidades expresadas en rotundas negativas, gestos de desconfianza y postergación
de encuentros, el investigador ensaya varias interpretaciones. La más común es creer que el
"malentendido" se debe a la "falta de información" de los pobladores, a su falta de familiaridad con
la investigación científica. La forma de subsanar este inconveniente es explicar "más claramente"
sus propósitos para demostrarle a la gente que no tiene nada que temer. Y si esta táctica no diera
aún resultados, uno probablemente se consuele pensando que larde o temprano los nativos se
acostumbrarán a su presencia como "un mal necesario". Este consuelo tiene tres limitaciones: la
más evidente es que los "nativos" cada vez se "acostumbran11 menos y establecen nuevas reglas de
reciprocidad para permitir el acceso de extraños; la segunda es que los códigos de ética académicos
son bastante rigurosos para "preservar" a los sujetos sociales de intrusiones no deseadas o que la
población pueda considerar perjudiciales. La tercera limitación es la más sutil y, sin embargo, la
más problemática, puesto que aun cuando los nativos se acostumbren al investigador, ni éste ni
probablemente ellos sepan jamás por qué.
Esta caja negra opera en el trabajo de campo propiamente dicho, pero también deja sus huellas en la
interpretación de la información obtenida en un contexto mutuamente ininteligible. El investigador
puede forzar los datos en los modelos clasificatorios y explicativos que trae consigo porque la
reflexividad de su práctica de campo no ha sido esclarecida. Su enfoque [52] le imposibilitará
escuchar más de lo que cree que oye. "La información obtenida en situación unilateral es más
significativa con respecto a las categorías y las representaciones contenidas en el dispositivo de
captación, que a la representación del universo investigado" (Thiollent 1982:24). La unilateraliclad
consiste en acceder al referente empírico siguiendo acríticamente las pautas del modelo teórico o de
sentido común del investigador. En el camino quedan los sentidos propios o la reflexividad
específica cíe ese mundo social.
¿Para qué el campo? Porque es aquí donde modelos teóricos, políticos, culturales y sociales se
confrontan inmediatamente -se advierta o no- con los de los actores. La legitimidad de "estar allí1'
no proviene de una autoridad del experto ante legos ignorantes, como suele creerse, sino de que sólo estando ahí" es posible realizar el tránsito de la reflexividad del investigador miembro de otra
sociedad, a la reflexividad de los pobladores. Este tránsito, sin embargo, no es ni progresivo ni
secuencial. El investigador sabrá más de sí mismo después de haberse puesto en relación con los
pobladores, precisamente porque al principio el investigador sólo sabe pensar, orientarse hacia los
demás y lormularse preguntas desde sus propios esquemas. Pero en el trabajo de campo, aprende a
hacerlo vis a vis otros marcos de referencia con los cuales necesariamente se compara.
En suma, la reflexividad inherente al trabajo de campo es el proceso de interacción, diferenciación y
reciprocidad entre la reflexividad del sujeto cognoscente -sentido común, teoría, modelos
explicativos- y la de los actores o sujetos/objetos de investigación. Es esto, [53] precisamente, lo
que advierte Peirano cuando dice que el conocimiento se revela no "al" investigador sino "en" el
investigador, debiendo comparecer en el campo, debiendo reaprenderse y reaprender el mundo
desde otra perspectiva. Por eso el trabajo de campo es largo y suele equipararse a una
"resocialización" llena de contratiempos, destiempos y pérdidas de tiempo. Tal es la metáfora del
pasaje de un menor, un aprendiz, un inexperto, al lugar de adulto... en términos nativos (Adler &
Adler 1987; Agar 1980; Hatfield 1973).
En los próximos dos capítulos analizaremos de qué modo lo que la literatura académica ha
calificado como "técnicas de recolección de datos" permiten efectuar este pasaje hacia la
comunicación entre distintas reflexividades, y en el capítulo 5 veremos qué se transforma de la
persona del investigador cuando atraviesa ese pasaje. [54]
jueves, 9 de abril de 2009
DA MATTA, R. “El Oficio del etnólogo o cómo tener Anthropological Blues”.
Roberto Da Matta
This glory, the sweetest, the trues o rather the only true
glory, awaits you encompasses you already; you will know
all its brilliance on that day of triumph and joy on which,
returning to your country, welcomed amid our delight,
you will arrive in our walls, loaded with the most precious
appeals, and bearers of happy tidings of our brothers scattered
in the uttermost confines of the Universe.
Degérando2
Introducción
En Etnología, como en los “ritos de pasaje”, existen
tres fases (o planos) fundamentales cuando se trata
de discurrir acerca de las etapas de una investigación vistas
a través del prisma de su cotidianidad. La primera, es
aquella caracterizada por el uso –y hasta abuso– de la cabeza,
cuando aún no tenemos ningún contacto con los seres
humanos que, viviendo en grupos, constituyen nuestros
objetos de trabajo. Es la fase o plano que denomino teórico-
intelectual, marcada por el divorcio entre el futuro investigador
y la tribu, la clase social, el mito, el grupo, la
categoría cognitiva, el ritual, el barrio, el sistema de relaciones
sociales o de parentesco, el modo de producción, el
sistema político y todos los otros dominios –en una lista
infinita– que ciertamente forman parte de aquello que se
busca ver, encarar, distinguir, percibir, estudiar, clasificar,
interpretar, explicar, etc. Pero ese divorcio –y es bueno
que esto sea dicho claramente– no se refiere sólo a la ignorancia
del estudiante. Al contrario, habla precisamente de
un exceso de conocimiento, pero de un conocer que es
teórico, universal y mediatizado, no por lo concreto y sobre
todo por lo específico, sino por lo abstracto y por lo no
vivienciado. Por los libros, ensayos y artículos: por los
otros.
En la fase teórico-intelectual, las aldeas son diagramas,
los matrimonios se resuelven en diseños geométricos, perfectamente
simétricos y equilibrados, el patronazgo y la
ciencia política aparecen en reglas ordenadas, la propia expoliación
responde a leyes, y los indios son de papel.
Nunca omuy raramente se piensa en cosas específicas, que
se refieran a “mi” experiencia, cuando el conocimiento es
permeado por olores, colores, dolores y amores. Pérdidas,
ansiedades y miedo, todos esos intrusos que los libros,
sobre todo los célebres “manuales” de Ciencias Sociales, se
empeñan en ignorar.
Una segunda fase, que viene después de la que acabo
de presentar, puede ser denominada período práctico. Se
refiere esencialmente a las vísperas de la investigación.
De hecho, se trata de aquella semana que experimentaron
todos aquellos cuya investigación implicó un
cambio drástico, cuando nuestra preocupación pasa de
las teorías más universales a los problemas más banalmente
concretos. La pregunta, entonces, ya no es si el
grupo X tiene o no linajes segmentarios al modo de los
Nuer, Tallensi o Tiv, o si la tribu Y tiene “carreras Tora”
y mitades ceremoniales como los Krahó o Apinayé, sino
plantear la cantidad de arroz y remedios que deberé llevar
para el campo. Observo que la oscilación del péndulo de
la existencia para tales cuestiones –dónde voy a dormir,
comer, vivir– no es nada agradable. Especialmente cuando nuestro entrenamiento tiende a ser excesivamente
verbal y teórico, o cuando somos socializados en
una cultura que nos enseña sistemáticamente el conformismo,
ese hijo de la autoridad y la generalidad, la ley y la
regla. En el plano práctico, no obstante, ya no se trata de
citar la experiencia de algún héroe civilizador de la disciplina,
sino de plantear el problema fundamental en
Antropología: el de la especificidad y relatividad de la
propia experiencia.
La fase final, la tercera, es la que llamo personal o existencial.
Aquí no tenemos más divisiones nítidas entre las
etapas de nuestra formación científica o académica, sino
–por una especie de prolongación de todo eso– una cierta
visión de conjunto que, ciertamente, debe coronar todo
nuestro esfuerzo y trabajo. De este modo, mientras que el
plano teórico-intelectual es mediado por la competencia
académica y el plano práctico por la perturbación de una
realidad que se va tornando más inmediata, el plano existencial
de la investigación en Etnología habla de las lecciones
que debo extraer de mi propio caso. Es por esto que
lo considero esencialmente globalizador e integrador: debe
sintetizar la biografía con la teoría, y la práctica del mundo
con la del oficio.
En esta etapa, o mejor, en esta dimensión de la investigación
ya no me encuentro dialogando con los indios de
papel, o con diagramas simétricos, sino con personas. Me
encuentro en una aldea concreta: calurosa y distante de
todo lo conocido. Me encuentro haciendo frente a mariposas
nocturnas y enfermedades. Me veo frente a gente de
carne y hueso. Gente buena y antipática, gente sabia y
estúpida, gente fea y bonita.
Estoy así, sumergido en un mundo que se situaba, y
después de la investigación vuelve a situarse, entre la realidad
y el libro.
Vivenciando esa fase es como me doy cuenta (y no sin
susto) de que estoy entre dos fuegos: mi cultura y otra, mi
mundo y otro. De hecho, habiéndome preparado y colocado
como traductor de un sistema distinto a mi propio
lenguaje, es como tengo que iniciar mi tarea. Y entonces
verifico, íntimamente satisfecho, que mi oficio –dedicado
al estudio de los hombres– es análogo a la propia marcha
de las sociedades humanas: siempre en la tenue línea divisoria
que separa a los animales, en la determinación de la
naturaleza, de los dioses, que –dicen los creyentes– forjan
su propio destino.
En este trabajo intento desarrollar esta última dimensión
de la investigación en Etnología. Fase que para mí, y
para otros, fue tan importante.
I
Durante años, la Antropología Social estuvo preocupada
por establecer con precisión cada vez mayor sus rutinas de
investigación o, como también es llamado el ejercicio del
oficio en su práctica inmediata, el trabajo de campo.
En los cursos de antropología, los profesores siempre
mencionaban la necesidad absoluta de recolectar un buen
material, esto es, datos etnográficos que permitiesen un
diálogo más intenso y más prolifero con las teorías conocidas,
pues de ahí nacerían ciertamente nuevas teorías
–según la vieja y, por qué no decirlo, trillada dialéctica del
Profesor Merton.
De este esfuerzo nacieron algunos libros –en América y
fuera de ella– enseñando a realizar tales rutinas. Los dos
más famosos son, el notorio Notes and Queries en Anthropology;
realizado por los ingleses y, dicho sea de paso, británicamente
producido, con celo misional, colonial y victoriano;
y la no menos famosa Guía para la Investigación de
Datos Culturales, libro inspirado por el Human Relations
Area Files, bajo la égida de los estudios “cross-cultural” del
Prof. George Peter Murdock.
Son dos obras impresionantes, así como lo son las monografías
de los etnólogos, libros que actualizan de modo
correcto e impecable esas rutinas de “cómo comencé haciendo
un mapa de la aldea, recogiendo las genealogías de
los nativos, asistiendo a los ritos funerarios, intentando delimitar
el tamaño de cada parcela” y “terminé descubriendo
un sistema de parentesco del tipo Crow-Omaha,
etc.” En realidad, los libros que enseñan a hacer una investigación
en nuestra disciplina y se puede decir –sin miedo
de incurrir en una exageración– que nacieron con su fundación,
ya que fue el mismo Henry Morgan el primero en
descubrir la utilidad de tales rutinas, cuando preparó una
serie de cuestionarios de campo que fueron enviados a los
distantes misioneros y agentes diplomáticos norteamericanos
para escribir su superclásico Systems of Consanguinity
and Affinity of the Human Family (1871).3
Tal tradición es obviamente necesaria y mi propósito
aquí no es intentar denigrarla. No soy Don Quijote y reconozco
muy bien los frutos que nacieron de ella y podrán
nacer aún. Y, aunque estuviera en contra, lo máximo que
el buen sentido me permitiría agregar que esas rutinas son
como un mal necesario.
No obstante, en este trabajo, deseo traer a la luz todo el
“otro lado” de esta misma tradición oficial y explícitamente
reconocida por los antropólogos: los aspectos que
aparecen en las anécdotas y en las reuniones de antropología,
en los cócteles y en los momentos menos formales. En las historias que elaboran de modo tragicómico un malentendido
entre el investigador y su mejor informante, de
lo duro que fue llegar hasta la aldea, de las diarreas, de las
dificultades para conseguir comida y –lo que es más importante–
de lo difícil que fue comer en aquella aldea del
Brasil Central.
Estos son los llamados aspectos “románticos” de la
disciplina, cuando el investigador se ve obligado a actuar
como médico, cocinero, contador de historias, mediador
entre indios y funcionarios del FUNAI (Fundaçao Nacional
do Indio), viajero solitario y hasta payaso,
echando mano de estos varios e insospechados papeles
para poder realizar bien las rutinas que infaliblemente
aprendió en la graduación. Es curioso y significativo que
tales aspectos sean considerados como “anecdóticos” y,
como ya dije, “románticos”, cuando somos conscientes
–y no es preciso ser filósofo para esto– que la antropología
social es una disciplina de conmutación y de mediación.
Con esto quiero decir simplemente que tal vez más
que cualquier otra disciplina dedicada al estudio del
hombre, es en la Antropología donde necesariamente se
establece un puente entre dos universos (o subuniversos)
de significación, y tal puente o mediación se realiza con
un mínimo de aparato institucional o de instrumentos de
mediación. Vale decir, de manera artesanal y paciente,
dependiendo esencialmente de humores, temperamentos,
fobias y todos los otros ingredientes de las personas
y del contacto humano.
Si es posible y se me permite una interpretación, no
hay duda que todo el anecdotario referente a las investigaciones
de campo es un modo muy imaginativo de depositar
en un lado oscuro del oficio, sus puntos tal vez más
importantes y más significativos. Es una manera muy vergonzosa
de no asumir el lado humano y fenomenológico
de la disciplina, con un temor infantil de revelar cuánto va
de subjetivo en las investigaciones de campo, temor que es
tanto mayor cuanto más inclinado está el etnólogo a una
idealización del rigor en las disciplinas sociales. En una palabra,
es un modo de no asumir el oficio del etnólogo integralmente,
es el miedo de sentir lo que la Dra. Jane Carter
Lave denominó, con rara felicidad, en una carta desde el
campo, el “anthropological blues”.
II
Por anthropological blues queremos cubrir y descubrir, de
un modo más sistemático, los aspectos interpretativos del
oficio del etnólogo. Se trata de incorporar en el campo
mismo de las rutinas oficiales, ya legitimadas como parte
del entrenamiento del antropólogo, aquellos aspectos extraordinarios,
siempre prontos a emerger en toda relación
humana. De hecho, sólo hay Antropología Social cuando
existe de algún modo lo exótico, y lo exótico depende invariablemente
de la distancia social, y la distancia social
tiene como componente la marginalidad (relativa o absoluta),
y la marginalidad se alimenta de un sentimiento de
segregación y la segregación implica estar solo y todo desemboca
–para conmutar rápidamente esta larga cadena–
en la liminaridad y en el extrañamiento.
De modo que vestir la capa de etnólogo es aprender a
realizar una doble tarea que puede ser groseramente contenida
en las siguientes fórmulas: (a) transformar lo exótico
en familiar y/o (b) transformar lo familiar en exótico. En
ambos casos es necesaria la presencia de los dos términos
(que representan dos universos de significación) y,más básicamente,
una vivencia de los dos dominios por un
mismo sujeto dispuesto a interceptarlos y situarlos. En
una cierta perspectiva, esas dos transformaciones parecen
seguir de cerca los momentos críticos de la historia de la
propia disciplina. Así es que la primera transformación
–de lo exótico en familiar– corresponde al movimiento
original de la Antropología, cuando los etnólogos conjugaron
su esfuerzo en la búsqueda deliberada de los
enigmas sociales situados en universos de significación incomprendidos
por los medios sociales de su tiempo. Y fue
así como se redujo y transformó el “kula king” –para citar
apenas un caso clásico– de los melanesios en un sistema
comprensible de intercambios alimentados por prácticas
rituales, políticas, jurídicas, económicas y religiosas, descubrimiento
que vino a permitir, entre otros, la creación
de Marcel Mauss, de la noción básica de hecho social total,
desarrollada inmediatamente después de las investigaciones
de B. Malinowski.4
La segunda transformación parece corresponder al momento
presente, cuando la disciplina se vuelve para nuestra
propia sociedad, en un movimiento semejante a un autoexorcismo,
pues ya no se trata de depositar en el salvaje
africano omelanesio el mundo de prácticas primitivas que
se desea objetivar e inventariar, sino de descubrirlas en nosotros,
en nuestras instituciones, en nuestra práctica política
y religiosa. El problema es entonces el de quitarse la
capa de miembro de una clase y de un grupo social específico
para poder –como etnólogo– extrañar alguna regla social
familiar y así descubrir (o recolocar, como hacen los
niños cuando preguntan los “por qué”) lo exótico en lo que está petrificado dentro de nosotros por la reificación y
por los mecanismos de la legitimación.5
Estas dos transformaciones del oficio de etnólogo parecen
guardar entre sí una estrecha relación de homología.
Como el desarrollo de una sonata, donde un tema es por
sentado claramente en su inicio, desarrollado rebuscadamente
en su transcurso y finalmente retomado en su epílogo.
En el caso de las transformaciones antropológicas,
los movimientos siempre conducen a un encuentro. De
este modo, la primera transformación lleva al encuentro
de aquello que la cultura del investigador reviste inicialmente
con su envoltorio de lo bizarro, de tal manera que
el viaje del etnólogo es como el viaje del héroe clásico, partido
en tres momentos distintos e interdependientes: la salida
de su sociedad, el encuentro con el otro en los confines
del mundo social y, finalmente, el “retorno triunfal”
(como expone Degérando) a su propio grupo con los trofeos.
De hecho, el etnólogo es, en la mayoría de los casos,
el último agente de la rapiña de los bienes, la fuerza de trabajo
y la tierra, sigue el investigador para completar el inventario
canibalístico: él, no obstante, busca las reglas, los
valores, las ideas –en una palabra, los imponderables de la
vida social que fue colonizada.
En la segunda transformación, el viaje es como el del
chaman: no se sale del lugar. Y, de hecho, los viajes chamánicos
son viajes verticales (para adentro o para arriba)
mucho más que horizontales como sucede con el viaje clásico
de los héroes homéricos.6 Y no es por otra razón que
todos aquellos que realizan viajes para dentro y para arriba
son chamanes, curanderos, profetas, santos y locos, o sea,
los que de algún modo se dispusieron a llegar al fondo del
pozo de su propia cultura. Como consecuencia, la segunda
transformación conduce igualmente al encuentro con el
otro y al extrañamiento.
Las dos transformaciones están, pues, íntimamente relacionadas
y ambas sujetas a una serie de residuos, no
siendo nunca realmente perfectas. De hecho, lo exótico
nunca puede pasar de ser familiar y lo familiar nunca deja
de ser exótico.
Pero, dejando las paradojas para los mejor preparados,
estas transformaciones indican, en un caso, un punto de
llegada (de hecho, cuando el etnólogo logra familiarizarse
con una cultura distinta de la suya, adquiere competencia
en esa cultura) y, en el otro, un punto de partida ya que el
único modo de estudiar un ritual brasileño es tomar tal
ritual como exótico.
Esto significa que la aprehensión en el primer caso se
realiza primordialmente por una vía intelectual (la transformación
de lo exótico en familiar se realiza fundamentalmente
por medio de aprehensiones cognitivas), mientras
que en el segundo caso, es necesariamente una desvinculación
emocional ya que la familiaridad de la
costumbre no se obtuvo por la vía del intelecto sino de la
coerción socializadora y así, vino desde el estómago hacia
la cabeza. En ambos casos, la mediación es realizada por
un cuerpo de principios guías (las llamadas teorías antropológicas)
y conducida por un laberinto de conflictos
dramáticos que sirven como telón de fondo para las anécdotas
antropológicas y para acentuar el toque romántico
de nuestra disciplina. De este modo, si mi idea es acertada,
es en el mismo proceso de transformación donde
debemos buscar la definición cada vez más precisa de anthropological
blues.
Entonces, sería posible iniciar la demarcación del área
básica del anthropological blues como aquella del elemento
residual que se insinúa en la práctica antropológica
pero que no era esperado. Como un blues cuya melodía
gana fuerza por la repetición de sus frases de modo que se
torna cada vez más perceptible. De la misma manera que
la tristeza y la nostalgia (también blues) se insinúan en el
proceso de trabajo de campo causando sorpresa al etnólogo.
Es cuando se pregunta, como lo hizo Claude
Lévi-Strauss, “¿qué vinimos a hacer aquí? ¿con qué esperanza
? ¿con qué fin?” y, a partir de ese momento pudo oír
claramente las intromisiones de un rutinario estudio de
Chopín, obstinarse en él, y abrirse al terrible descubrimiento
de que el viaje despertaba su propia subjetividad:
dice Lévi-Strauss: “Por una singular paradoja, en lugar de
abrirme a un nuevo universo, antes, mi vida aventurera me
restituía lo antiguo, mientras que aquel que yo pretendía,
se disolvía entre mis dedos. Cuantos más los hombres y los
paisajes a cuya conquista partiera perdían, al poseerlos, la
significación que yo esperaba en ellos, más esas imágenes
decepcionantes pero presentes, eran sustituidas por otras,
puestas en reserva por mi pasado y a las cuales yo no diera
ningún valor aun cuando pertenecían a la realidad que me
rodeaba” (Tristes Tropiques, París, Plon, 1955).
Se podría decir que el elemento que se insinúa en el trabajo
de campo es el sentimiento y la emoción. Estos serían,
parafraseando a Lévi-Strauss, los huéspedes no convidados
de la situación etnográfica. Y, todo indica que tal intrusión
de la subjetividad y de la carga afectiva que viene con ella, dentro de la rutina intelectual de la investigación
antropológica, es un dato sistemático de la situación.
Su manifestación asume varias formas, yendo de la
anécdota infame contada por el fallecido Evans-Pritchard,
cuando dijo que estudiando a los Nuer pueden adquirirse
fácilmente, síntomas de “Nuerrosis”,7 hasta las reacciones
como las de Lévi-Strauss, Chagnon y Maybury-Lewis,8
cuando se refieren a la soledad, la falta de privacidad y la
suciedad de los indios.
Tales relatos parecen sugerir, de entre los muchos
temas que elaboran, la fantástica sorpresa del antropólogo
ante un verdadero asalto de las emociones. Así es que
Chagnon describe su perplejidad ante la suciedad de los
Yanomano y, por eso mismo, el terrible sentimiento de penetración
en un mundo caótico y sin sentido que lo acometió
en sus primeros tiempos de trabajo de campo. Y
Maybury-Lewis guarda para el último párrafo de su libro
la sorpresa de saberse de algún modo involucrado y capaz
de involucrar a su informante. Así, en el último instante de
su relato sabemos que Apowen –al despedirse del
antropólogo– tenía lágrimas en los ojos.
Es como si en la graduación nos hubiesen enseñado
todo: espere un sistema matrimonial prescriptivo, un sistema
político segmentado, un sistema dualista, etc. y
jamás nos hubiesen prevenido de que la situación etnográfica
no se realiza en el vacío, y, que tanto allá como aquí, se
pueden oír los anthropological blues.
Pero junto a esos momentos cruciales (la llegada y el último
día) hay –entre las innumerables situaciones destacables–
otro instante que al menos para mí se configuró
como crítico: el momento del descubrimiento etnográfico.
Cuando el etnólogo consigue descubrir el funcionamiento
de una institución, comprende finalmente la operación
de una regla antes oscura. En el caso de mi investigación,
el día que descubrí cómo operaba la regla de la
amistad formalizada entre los Apinayé, escribí en mi diario
(el 18 de septiembre de 1970):
Entonces allí estaba el secreto de una relación social
muy importante (la relación entre amigos formales),
dada por casualidad mientras descubría otras cosas.
Mostraba de modo ineludible la fragilidad de mi
trabajo y de mi capacidad de ejercer mi oficio correctamente.
Por otro lado, revelaba la contingencia del
oficio del etnólogo, pues los datos, por así decir, caen
del cielo como gotas de lluvia. Cabe al etnólogo no sólo
“recortarlos” sino también conducirlos como a un torrente,
hacia el océano de las teorías corrientes. De
modo muy nítido verifiqué que una cultura y un informante
son como las galeras de un mago: se extrae
alguna cosa (una regla) que tiene sentido un día, al
otro sólo conseguimos cintas de colores de poco valor…
Así como estaba preocupado, pues había mandado
dos artículos equivocados para su publicación y tenían
que ser corregidos inmediatamente; también
restaba eufórico. Pero mi euforia tendría que guardarla
en mi diario pues no había nadie en la aldea
que pudiera compartir el descubrimiento conmigo.
Así fue que escribí una carta a mi amigo y visité al
encargado del Puesto en el auge de la euforia. Pero él
no estaba en absoluto interesado en mi trabajo. Y
aunque lo estuviera, no lo entendería. Un día, de
noche, cuando me preguntó por qué yo estaba allí
estudiando a los indios, dudé de mi respuesta, pues
intentaba darle sentido práctico a una actividad
que, al menos para mí, tiene mucho de artesanía, de
confusión y está totalmente desligada de una realidad
instrumental.
Así fue como tuve que guardar el secreto de mi descubrimiento.
Y, a la noche, después de cenar en la casa
del encargado, cuando volví a la aldea, sólo pude
contar lo que había hecho a dos niños Apinayé que
vinieron a comer galletas conmigo. Fue con ellos y
con una luna amarilla que salió muy tarde aquella
noche que compartí mi soledad y el secreto de mi minúscula
victoria.
Este párrafo me parece instructivo porque revela que,
en el momento en que el intelecto avanza –en ocasión del
descubrimiento– las emociones están igualmente presentes,
ya que es necesario compartir el gusto de la victoria
y legitimar con los otros un descubrimiento. Pero el etnólogo,
en ese momento está solo y, de este modo, tendrá
que guardar para sí mismo lo que fue capaz de develar.
Así se plantea nuevamente la paradoja de la situación etnográfica:
para descubrir es necesario relacionarse, y en el
momento mismo del descubrimiento, el etnólogo es remitido
a su mundo y de esta manera se aísla nuevamente. Lo
opuesto ocurre con mucha frecuencia: involucrado por un jefe político que desea sus favores y su opinión en una
disputa, el etnólogo tiene que callar y aislarse. Emocionado
por el pedido de apoyo y temeroso por su participación en
un conflicto, se ve obligado a un llamado a la razón para
neutralizar sus sentimientos y, así, continuar afuera. De mi
experiencia guardo con mucho cuidado el recuerdo de una
de estas situaciones y de otra, mucho más emocionante,
cuando un indiecito que era una mezcla de secretario, guía e
hijo adoptivo, me ofreció un collar. Transcribo nuevamente
un largo fragmento demi diario de campo de 1970:
Pengi entró en mi casa con una calabacita atada a
un hilo de tucum. Yo estaba en mi mesa removiendo
datos y cosas. Lo miré con el desdén de los cansados y
explotados, ya que diariamente y a todo momento
mi casa se llena de indios con collares para cambiar
por mis mostacillas. Cada uno de esos intercambios
es una pesadilla para mí. Socializado en una cultura
donde el intercambio siempre implica una tentativa
de sacar el mejor partido del otro, siempre me
rebelo contra el abuso de los intercambios propuestos
por los Apinayé: un collar viejo y mal echo por un
puñado siempre creciente de mostacillas. Pero mi
oficio tiene esas cosas, pues las mostacillas no valen
nada para mí y, sin embargo, aquí estoy celando
mis pequeñas bolitas coloreadas como si fuese el
guardia de un banco. Tengo celos de ellas, me apego
a su valor –que yo mismo establecí–. Los indios
llegan, ofrecen los collares, saben que están mal hechos,
pero saben que se los voy a cambiar. Y así hacemos
los trueques. Son decenas de collares por mis de
mostacillas. Hasta que se acaben y la noticia corra
por toda la aldea. Y, entonces, me libraré de ese incómodo
papel de comerciante. Tendré los collares y el
trabajo cristalizado de casi todas las mujeres Apinayé.
Y ellas tendrán mostacillas para otros collares.
Pues bien, la llegada de Pengi era señal de un nuevo
trueque. Pero él extendió la mano rápidamente:
-Esto es para tu ikrá (hijo), para que juegue…
Y, acto seguido salió de casa sin mirar para atrás. El objeto
estaba en mis manos y la salida rápida del indiecito no
me daba tiempo para proponer una recompensa. Sólo
pude pensar en el gesto como una gentileza, pero sin embargo
dudé de tanta bondad. Pues ella misma no existe en
esta sociedad donde los hombres son del mismo valor.9
Que el lector no deje de observar mi último párrafo.
Dudé de tanta bondad porque tuve que racionalizar
aquella dádiva, de lo contrario no estaría tan solo. ¿Pero el
etnólogo está realmente solo?
Los manuales de investigación social casi siempre plantean
el problema de modo de hacer creer que ese es precisamente
el caso.De estemodo, el investigador es el que debe
orientarse en el grupo estudiado e intentar identificarse con
él.No se plantea la contrapartida de este proceso: la identificación
de los nativos con el sistema que el investigador
carga consigo, un sistema formalizado entre el etnólogo y
aquellos nativos que logra seducir –a través de simpatía,
amistad, dinero, regalos y Dios sabe qué más –para que le
cuenten secretos, rompan lealtades, le provean nuevos destellos
sobre la cultura y la sociedad en estudio.
Finalmente, en Antropología todo se funda en la alteridad:
pues sólo existe el antropólogo cuando hay un nativo
transformado en informante. Y sólo hay datos cuando
hay un proceso de empatía corriendo de lado a lado. Es
esto lo que permite al informante contar un mito, elaborar
con nuevos datos una relación social y discutir los motivos
de un líder político de su aldea. Son justamente esos nativos
(transformados en informantes y en etnólogos) los
que salvan al investigador del marasmo de la cotidianidad
de la aldea: de la salida y la puesta del sol, del ganado, de la
mandioca, del maíz y de las letrinas.
Todo esto parece indicar que el etnólogo nunca está
solo. Realmente, en medio de un sistema de reglas aún
exótico cuyo objetivo es tornar familiar, está vinculado –y
más ligado que nunca– a su propia cultura. Y cuando lo familiar
comienza a delinearse en su conciencia, cuando el
trabajo termina, el antropólogo retorna con aquellos retazos
de imágenes y de personas que conoció mejor que
nadie. Pero, situados fuera del alcance inmediato de su
propio mundo, apenas lo instigan y traen a la luz una ligazón
nostálgica, la de los anthropological blues.
III
Pero, ¿qué se puede deducir de todas esas observaciones y
de todas esas impresiones que forman el proceso que denominé
anthropological blues?
Una deducción posible, entre muchas otras, que en
Antropología es preciso recuperar ese lado extraordinario
de las relaciones investigador/nativo. Si éste es el menos
rutinario y más difícil de ser aprehendido de la situación antropológica, es ciertamente porque se constituye en el
aspecto más humano de nuestra rutina.
Es lo que realmente permite escribir la buena etnografía.
Porque sin él, como plantea Geertz, manipulando
hábilmente el ejemplo del filósofo inglés Ryle, no se distingue
un parpadeo de un guiño malicioso. Y es esto precisamente
lo que distingue a la “descripción densa” –típicamente
antropológica– de la descripción inversa, fotográfica
y mecánica del viajante o del misionero.10 Pero para
distinguir el guiño mecánico y fisiológico del guiño sutil y
comunicativo, es necesario sentir la marginalidad, la soledad
y la nostalgia. Es preciso cruzar los caminos de la
empatía y de la humildad.
Este descubrimiento de la Antropología Social como
materia interpretativa sigue, por otro lado, una tendencia
de la disciplina. Tendencia que modernamente parece
marcar el pasaje de una ciencia natural de la sociedad,
como querían los empiristas ingleses y americanos, a una
ciencia interpretativa, destinada ante todo a confrontar
subjetividades y tratar con ellas. De hecho, en este plano
no sería exagerado afirmar que la Antropología es un mecanismo
de los más importantes para dislocar nuestra
propia subjetividad. Y el problema, como sostiene Louis
Dumont, entre otros, no parece propiamente el de estudiar
las castas de la India para conocerlas integralmente,
tarea imposible y que exigiría mucho más que intelecto,
sino –eso sí– permite dialogar con las formas jerárquicas
que conviven con nosotros. Es la admisión –romanticismo
y anthropological blues aparte– de que el hombre
no puede verse a sí mismo. Necesita del otro como su espejo
y su guía.
Traducción
This glory, the sweetest, the trues o rather the only true
glory, awaits you encompasses you already; you will know
all its brilliance on that day of triumph and joy on which,
returning to your country, welcomed amid our delight,
you will arrive in our walls, loaded with the most precious
appeals, and bearers of happy tidings of our brothers scattered
in the uttermost confines of the Universe.
Degérando2
Introducción
En Etnología, como en los “ritos de pasaje”, existen
tres fases (o planos) fundamentales cuando se trata
de discurrir acerca de las etapas de una investigación vistas
a través del prisma de su cotidianidad. La primera, es
aquella caracterizada por el uso –y hasta abuso– de la cabeza,
cuando aún no tenemos ningún contacto con los seres
humanos que, viviendo en grupos, constituyen nuestros
objetos de trabajo. Es la fase o plano que denomino teórico-
intelectual, marcada por el divorcio entre el futuro investigador
y la tribu, la clase social, el mito, el grupo, la
categoría cognitiva, el ritual, el barrio, el sistema de relaciones
sociales o de parentesco, el modo de producción, el
sistema político y todos los otros dominios –en una lista
infinita– que ciertamente forman parte de aquello que se
busca ver, encarar, distinguir, percibir, estudiar, clasificar,
interpretar, explicar, etc. Pero ese divorcio –y es bueno
que esto sea dicho claramente– no se refiere sólo a la ignorancia
del estudiante. Al contrario, habla precisamente de
un exceso de conocimiento, pero de un conocer que es
teórico, universal y mediatizado, no por lo concreto y sobre
todo por lo específico, sino por lo abstracto y por lo no
vivienciado. Por los libros, ensayos y artículos: por los
otros.
En la fase teórico-intelectual, las aldeas son diagramas,
los matrimonios se resuelven en diseños geométricos, perfectamente
simétricos y equilibrados, el patronazgo y la
ciencia política aparecen en reglas ordenadas, la propia expoliación
responde a leyes, y los indios son de papel.
Nunca omuy raramente se piensa en cosas específicas, que
se refieran a “mi” experiencia, cuando el conocimiento es
permeado por olores, colores, dolores y amores. Pérdidas,
ansiedades y miedo, todos esos intrusos que los libros,
sobre todo los célebres “manuales” de Ciencias Sociales, se
empeñan en ignorar.
Una segunda fase, que viene después de la que acabo
de presentar, puede ser denominada período práctico. Se
refiere esencialmente a las vísperas de la investigación.
De hecho, se trata de aquella semana que experimentaron
todos aquellos cuya investigación implicó un
cambio drástico, cuando nuestra preocupación pasa de
las teorías más universales a los problemas más banalmente
concretos. La pregunta, entonces, ya no es si el
grupo X tiene o no linajes segmentarios al modo de los
Nuer, Tallensi o Tiv, o si la tribu Y tiene “carreras Tora”
y mitades ceremoniales como los Krahó o Apinayé, sino
plantear la cantidad de arroz y remedios que deberé llevar
para el campo. Observo que la oscilación del péndulo de
la existencia para tales cuestiones –dónde voy a dormir,
comer, vivir– no es nada agradable. Especialmente cuando nuestro entrenamiento tiende a ser excesivamente
verbal y teórico, o cuando somos socializados en
una cultura que nos enseña sistemáticamente el conformismo,
ese hijo de la autoridad y la generalidad, la ley y la
regla. En el plano práctico, no obstante, ya no se trata de
citar la experiencia de algún héroe civilizador de la disciplina,
sino de plantear el problema fundamental en
Antropología: el de la especificidad y relatividad de la
propia experiencia.
La fase final, la tercera, es la que llamo personal o existencial.
Aquí no tenemos más divisiones nítidas entre las
etapas de nuestra formación científica o académica, sino
–por una especie de prolongación de todo eso– una cierta
visión de conjunto que, ciertamente, debe coronar todo
nuestro esfuerzo y trabajo. De este modo, mientras que el
plano teórico-intelectual es mediado por la competencia
académica y el plano práctico por la perturbación de una
realidad que se va tornando más inmediata, el plano existencial
de la investigación en Etnología habla de las lecciones
que debo extraer de mi propio caso. Es por esto que
lo considero esencialmente globalizador e integrador: debe
sintetizar la biografía con la teoría, y la práctica del mundo
con la del oficio.
En esta etapa, o mejor, en esta dimensión de la investigación
ya no me encuentro dialogando con los indios de
papel, o con diagramas simétricos, sino con personas. Me
encuentro en una aldea concreta: calurosa y distante de
todo lo conocido. Me encuentro haciendo frente a mariposas
nocturnas y enfermedades. Me veo frente a gente de
carne y hueso. Gente buena y antipática, gente sabia y
estúpida, gente fea y bonita.
Estoy así, sumergido en un mundo que se situaba, y
después de la investigación vuelve a situarse, entre la realidad
y el libro.
Vivenciando esa fase es como me doy cuenta (y no sin
susto) de que estoy entre dos fuegos: mi cultura y otra, mi
mundo y otro. De hecho, habiéndome preparado y colocado
como traductor de un sistema distinto a mi propio
lenguaje, es como tengo que iniciar mi tarea. Y entonces
verifico, íntimamente satisfecho, que mi oficio –dedicado
al estudio de los hombres– es análogo a la propia marcha
de las sociedades humanas: siempre en la tenue línea divisoria
que separa a los animales, en la determinación de la
naturaleza, de los dioses, que –dicen los creyentes– forjan
su propio destino.
En este trabajo intento desarrollar esta última dimensión
de la investigación en Etnología. Fase que para mí, y
para otros, fue tan importante.
I
Durante años, la Antropología Social estuvo preocupada
por establecer con precisión cada vez mayor sus rutinas de
investigación o, como también es llamado el ejercicio del
oficio en su práctica inmediata, el trabajo de campo.
En los cursos de antropología, los profesores siempre
mencionaban la necesidad absoluta de recolectar un buen
material, esto es, datos etnográficos que permitiesen un
diálogo más intenso y más prolifero con las teorías conocidas,
pues de ahí nacerían ciertamente nuevas teorías
–según la vieja y, por qué no decirlo, trillada dialéctica del
Profesor Merton.
De este esfuerzo nacieron algunos libros –en América y
fuera de ella– enseñando a realizar tales rutinas. Los dos
más famosos son, el notorio Notes and Queries en Anthropology;
realizado por los ingleses y, dicho sea de paso, británicamente
producido, con celo misional, colonial y victoriano;
y la no menos famosa Guía para la Investigación de
Datos Culturales, libro inspirado por el Human Relations
Area Files, bajo la égida de los estudios “cross-cultural” del
Prof. George Peter Murdock.
Son dos obras impresionantes, así como lo son las monografías
de los etnólogos, libros que actualizan de modo
correcto e impecable esas rutinas de “cómo comencé haciendo
un mapa de la aldea, recogiendo las genealogías de
los nativos, asistiendo a los ritos funerarios, intentando delimitar
el tamaño de cada parcela” y “terminé descubriendo
un sistema de parentesco del tipo Crow-Omaha,
etc.” En realidad, los libros que enseñan a hacer una investigación
en nuestra disciplina y se puede decir –sin miedo
de incurrir en una exageración– que nacieron con su fundación,
ya que fue el mismo Henry Morgan el primero en
descubrir la utilidad de tales rutinas, cuando preparó una
serie de cuestionarios de campo que fueron enviados a los
distantes misioneros y agentes diplomáticos norteamericanos
para escribir su superclásico Systems of Consanguinity
and Affinity of the Human Family (1871).3
Tal tradición es obviamente necesaria y mi propósito
aquí no es intentar denigrarla. No soy Don Quijote y reconozco
muy bien los frutos que nacieron de ella y podrán
nacer aún. Y, aunque estuviera en contra, lo máximo que
el buen sentido me permitiría agregar que esas rutinas son
como un mal necesario.
No obstante, en este trabajo, deseo traer a la luz todo el
“otro lado” de esta misma tradición oficial y explícitamente
reconocida por los antropólogos: los aspectos que
aparecen en las anécdotas y en las reuniones de antropología,
en los cócteles y en los momentos menos formales. En las historias que elaboran de modo tragicómico un malentendido
entre el investigador y su mejor informante, de
lo duro que fue llegar hasta la aldea, de las diarreas, de las
dificultades para conseguir comida y –lo que es más importante–
de lo difícil que fue comer en aquella aldea del
Brasil Central.
Estos son los llamados aspectos “románticos” de la
disciplina, cuando el investigador se ve obligado a actuar
como médico, cocinero, contador de historias, mediador
entre indios y funcionarios del FUNAI (Fundaçao Nacional
do Indio), viajero solitario y hasta payaso,
echando mano de estos varios e insospechados papeles
para poder realizar bien las rutinas que infaliblemente
aprendió en la graduación. Es curioso y significativo que
tales aspectos sean considerados como “anecdóticos” y,
como ya dije, “románticos”, cuando somos conscientes
–y no es preciso ser filósofo para esto– que la antropología
social es una disciplina de conmutación y de mediación.
Con esto quiero decir simplemente que tal vez más
que cualquier otra disciplina dedicada al estudio del
hombre, es en la Antropología donde necesariamente se
establece un puente entre dos universos (o subuniversos)
de significación, y tal puente o mediación se realiza con
un mínimo de aparato institucional o de instrumentos de
mediación. Vale decir, de manera artesanal y paciente,
dependiendo esencialmente de humores, temperamentos,
fobias y todos los otros ingredientes de las personas
y del contacto humano.
Si es posible y se me permite una interpretación, no
hay duda que todo el anecdotario referente a las investigaciones
de campo es un modo muy imaginativo de depositar
en un lado oscuro del oficio, sus puntos tal vez más
importantes y más significativos. Es una manera muy vergonzosa
de no asumir el lado humano y fenomenológico
de la disciplina, con un temor infantil de revelar cuánto va
de subjetivo en las investigaciones de campo, temor que es
tanto mayor cuanto más inclinado está el etnólogo a una
idealización del rigor en las disciplinas sociales. En una palabra,
es un modo de no asumir el oficio del etnólogo integralmente,
es el miedo de sentir lo que la Dra. Jane Carter
Lave denominó, con rara felicidad, en una carta desde el
campo, el “anthropological blues”.
II
Por anthropological blues queremos cubrir y descubrir, de
un modo más sistemático, los aspectos interpretativos del
oficio del etnólogo. Se trata de incorporar en el campo
mismo de las rutinas oficiales, ya legitimadas como parte
del entrenamiento del antropólogo, aquellos aspectos extraordinarios,
siempre prontos a emerger en toda relación
humana. De hecho, sólo hay Antropología Social cuando
existe de algún modo lo exótico, y lo exótico depende invariablemente
de la distancia social, y la distancia social
tiene como componente la marginalidad (relativa o absoluta),
y la marginalidad se alimenta de un sentimiento de
segregación y la segregación implica estar solo y todo desemboca
–para conmutar rápidamente esta larga cadena–
en la liminaridad y en el extrañamiento.
De modo que vestir la capa de etnólogo es aprender a
realizar una doble tarea que puede ser groseramente contenida
en las siguientes fórmulas: (a) transformar lo exótico
en familiar y/o (b) transformar lo familiar en exótico. En
ambos casos es necesaria la presencia de los dos términos
(que representan dos universos de significación) y,más básicamente,
una vivencia de los dos dominios por un
mismo sujeto dispuesto a interceptarlos y situarlos. En
una cierta perspectiva, esas dos transformaciones parecen
seguir de cerca los momentos críticos de la historia de la
propia disciplina. Así es que la primera transformación
–de lo exótico en familiar– corresponde al movimiento
original de la Antropología, cuando los etnólogos conjugaron
su esfuerzo en la búsqueda deliberada de los
enigmas sociales situados en universos de significación incomprendidos
por los medios sociales de su tiempo. Y fue
así como se redujo y transformó el “kula king” –para citar
apenas un caso clásico– de los melanesios en un sistema
comprensible de intercambios alimentados por prácticas
rituales, políticas, jurídicas, económicas y religiosas, descubrimiento
que vino a permitir, entre otros, la creación
de Marcel Mauss, de la noción básica de hecho social total,
desarrollada inmediatamente después de las investigaciones
de B. Malinowski.4
La segunda transformación parece corresponder al momento
presente, cuando la disciplina se vuelve para nuestra
propia sociedad, en un movimiento semejante a un autoexorcismo,
pues ya no se trata de depositar en el salvaje
africano omelanesio el mundo de prácticas primitivas que
se desea objetivar e inventariar, sino de descubrirlas en nosotros,
en nuestras instituciones, en nuestra práctica política
y religiosa. El problema es entonces el de quitarse la
capa de miembro de una clase y de un grupo social específico
para poder –como etnólogo– extrañar alguna regla social
familiar y así descubrir (o recolocar, como hacen los
niños cuando preguntan los “por qué”) lo exótico en lo que está petrificado dentro de nosotros por la reificación y
por los mecanismos de la legitimación.5
Estas dos transformaciones del oficio de etnólogo parecen
guardar entre sí una estrecha relación de homología.
Como el desarrollo de una sonata, donde un tema es por
sentado claramente en su inicio, desarrollado rebuscadamente
en su transcurso y finalmente retomado en su epílogo.
En el caso de las transformaciones antropológicas,
los movimientos siempre conducen a un encuentro. De
este modo, la primera transformación lleva al encuentro
de aquello que la cultura del investigador reviste inicialmente
con su envoltorio de lo bizarro, de tal manera que
el viaje del etnólogo es como el viaje del héroe clásico, partido
en tres momentos distintos e interdependientes: la salida
de su sociedad, el encuentro con el otro en los confines
del mundo social y, finalmente, el “retorno triunfal”
(como expone Degérando) a su propio grupo con los trofeos.
De hecho, el etnólogo es, en la mayoría de los casos,
el último agente de la rapiña de los bienes, la fuerza de trabajo
y la tierra, sigue el investigador para completar el inventario
canibalístico: él, no obstante, busca las reglas, los
valores, las ideas –en una palabra, los imponderables de la
vida social que fue colonizada.
En la segunda transformación, el viaje es como el del
chaman: no se sale del lugar. Y, de hecho, los viajes chamánicos
son viajes verticales (para adentro o para arriba)
mucho más que horizontales como sucede con el viaje clásico
de los héroes homéricos.6 Y no es por otra razón que
todos aquellos que realizan viajes para dentro y para arriba
son chamanes, curanderos, profetas, santos y locos, o sea,
los que de algún modo se dispusieron a llegar al fondo del
pozo de su propia cultura. Como consecuencia, la segunda
transformación conduce igualmente al encuentro con el
otro y al extrañamiento.
Las dos transformaciones están, pues, íntimamente relacionadas
y ambas sujetas a una serie de residuos, no
siendo nunca realmente perfectas. De hecho, lo exótico
nunca puede pasar de ser familiar y lo familiar nunca deja
de ser exótico.
Pero, dejando las paradojas para los mejor preparados,
estas transformaciones indican, en un caso, un punto de
llegada (de hecho, cuando el etnólogo logra familiarizarse
con una cultura distinta de la suya, adquiere competencia
en esa cultura) y, en el otro, un punto de partida ya que el
único modo de estudiar un ritual brasileño es tomar tal
ritual como exótico.
Esto significa que la aprehensión en el primer caso se
realiza primordialmente por una vía intelectual (la transformación
de lo exótico en familiar se realiza fundamentalmente
por medio de aprehensiones cognitivas), mientras
que en el segundo caso, es necesariamente una desvinculación
emocional ya que la familiaridad de la
costumbre no se obtuvo por la vía del intelecto sino de la
coerción socializadora y así, vino desde el estómago hacia
la cabeza. En ambos casos, la mediación es realizada por
un cuerpo de principios guías (las llamadas teorías antropológicas)
y conducida por un laberinto de conflictos
dramáticos que sirven como telón de fondo para las anécdotas
antropológicas y para acentuar el toque romántico
de nuestra disciplina. De este modo, si mi idea es acertada,
es en el mismo proceso de transformación donde
debemos buscar la definición cada vez más precisa de anthropological
blues.
Entonces, sería posible iniciar la demarcación del área
básica del anthropological blues como aquella del elemento
residual que se insinúa en la práctica antropológica
pero que no era esperado. Como un blues cuya melodía
gana fuerza por la repetición de sus frases de modo que se
torna cada vez más perceptible. De la misma manera que
la tristeza y la nostalgia (también blues) se insinúan en el
proceso de trabajo de campo causando sorpresa al etnólogo.
Es cuando se pregunta, como lo hizo Claude
Lévi-Strauss, “¿qué vinimos a hacer aquí? ¿con qué esperanza
? ¿con qué fin?” y, a partir de ese momento pudo oír
claramente las intromisiones de un rutinario estudio de
Chopín, obstinarse en él, y abrirse al terrible descubrimiento
de que el viaje despertaba su propia subjetividad:
dice Lévi-Strauss: “Por una singular paradoja, en lugar de
abrirme a un nuevo universo, antes, mi vida aventurera me
restituía lo antiguo, mientras que aquel que yo pretendía,
se disolvía entre mis dedos. Cuantos más los hombres y los
paisajes a cuya conquista partiera perdían, al poseerlos, la
significación que yo esperaba en ellos, más esas imágenes
decepcionantes pero presentes, eran sustituidas por otras,
puestas en reserva por mi pasado y a las cuales yo no diera
ningún valor aun cuando pertenecían a la realidad que me
rodeaba” (Tristes Tropiques, París, Plon, 1955).
Se podría decir que el elemento que se insinúa en el trabajo
de campo es el sentimiento y la emoción. Estos serían,
parafraseando a Lévi-Strauss, los huéspedes no convidados
de la situación etnográfica. Y, todo indica que tal intrusión
de la subjetividad y de la carga afectiva que viene con ella, dentro de la rutina intelectual de la investigación
antropológica, es un dato sistemático de la situación.
Su manifestación asume varias formas, yendo de la
anécdota infame contada por el fallecido Evans-Pritchard,
cuando dijo que estudiando a los Nuer pueden adquirirse
fácilmente, síntomas de “Nuerrosis”,7 hasta las reacciones
como las de Lévi-Strauss, Chagnon y Maybury-Lewis,8
cuando se refieren a la soledad, la falta de privacidad y la
suciedad de los indios.
Tales relatos parecen sugerir, de entre los muchos
temas que elaboran, la fantástica sorpresa del antropólogo
ante un verdadero asalto de las emociones. Así es que
Chagnon describe su perplejidad ante la suciedad de los
Yanomano y, por eso mismo, el terrible sentimiento de penetración
en un mundo caótico y sin sentido que lo acometió
en sus primeros tiempos de trabajo de campo. Y
Maybury-Lewis guarda para el último párrafo de su libro
la sorpresa de saberse de algún modo involucrado y capaz
de involucrar a su informante. Así, en el último instante de
su relato sabemos que Apowen –al despedirse del
antropólogo– tenía lágrimas en los ojos.
Es como si en la graduación nos hubiesen enseñado
todo: espere un sistema matrimonial prescriptivo, un sistema
político segmentado, un sistema dualista, etc. y
jamás nos hubiesen prevenido de que la situación etnográfica
no se realiza en el vacío, y, que tanto allá como aquí, se
pueden oír los anthropological blues.
Pero junto a esos momentos cruciales (la llegada y el último
día) hay –entre las innumerables situaciones destacables–
otro instante que al menos para mí se configuró
como crítico: el momento del descubrimiento etnográfico.
Cuando el etnólogo consigue descubrir el funcionamiento
de una institución, comprende finalmente la operación
de una regla antes oscura. En el caso de mi investigación,
el día que descubrí cómo operaba la regla de la
amistad formalizada entre los Apinayé, escribí en mi diario
(el 18 de septiembre de 1970):
Entonces allí estaba el secreto de una relación social
muy importante (la relación entre amigos formales),
dada por casualidad mientras descubría otras cosas.
Mostraba de modo ineludible la fragilidad de mi
trabajo y de mi capacidad de ejercer mi oficio correctamente.
Por otro lado, revelaba la contingencia del
oficio del etnólogo, pues los datos, por así decir, caen
del cielo como gotas de lluvia. Cabe al etnólogo no sólo
“recortarlos” sino también conducirlos como a un torrente,
hacia el océano de las teorías corrientes. De
modo muy nítido verifiqué que una cultura y un informante
son como las galeras de un mago: se extrae
alguna cosa (una regla) que tiene sentido un día, al
otro sólo conseguimos cintas de colores de poco valor…
Así como estaba preocupado, pues había mandado
dos artículos equivocados para su publicación y tenían
que ser corregidos inmediatamente; también
restaba eufórico. Pero mi euforia tendría que guardarla
en mi diario pues no había nadie en la aldea
que pudiera compartir el descubrimiento conmigo.
Así fue que escribí una carta a mi amigo y visité al
encargado del Puesto en el auge de la euforia. Pero él
no estaba en absoluto interesado en mi trabajo. Y
aunque lo estuviera, no lo entendería. Un día, de
noche, cuando me preguntó por qué yo estaba allí
estudiando a los indios, dudé de mi respuesta, pues
intentaba darle sentido práctico a una actividad
que, al menos para mí, tiene mucho de artesanía, de
confusión y está totalmente desligada de una realidad
instrumental.
Así fue como tuve que guardar el secreto de mi descubrimiento.
Y, a la noche, después de cenar en la casa
del encargado, cuando volví a la aldea, sólo pude
contar lo que había hecho a dos niños Apinayé que
vinieron a comer galletas conmigo. Fue con ellos y
con una luna amarilla que salió muy tarde aquella
noche que compartí mi soledad y el secreto de mi minúscula
victoria.
Este párrafo me parece instructivo porque revela que,
en el momento en que el intelecto avanza –en ocasión del
descubrimiento– las emociones están igualmente presentes,
ya que es necesario compartir el gusto de la victoria
y legitimar con los otros un descubrimiento. Pero el etnólogo,
en ese momento está solo y, de este modo, tendrá
que guardar para sí mismo lo que fue capaz de develar.
Así se plantea nuevamente la paradoja de la situación etnográfica:
para descubrir es necesario relacionarse, y en el
momento mismo del descubrimiento, el etnólogo es remitido
a su mundo y de esta manera se aísla nuevamente. Lo
opuesto ocurre con mucha frecuencia: involucrado por un jefe político que desea sus favores y su opinión en una
disputa, el etnólogo tiene que callar y aislarse. Emocionado
por el pedido de apoyo y temeroso por su participación en
un conflicto, se ve obligado a un llamado a la razón para
neutralizar sus sentimientos y, así, continuar afuera. De mi
experiencia guardo con mucho cuidado el recuerdo de una
de estas situaciones y de otra, mucho más emocionante,
cuando un indiecito que era una mezcla de secretario, guía e
hijo adoptivo, me ofreció un collar. Transcribo nuevamente
un largo fragmento demi diario de campo de 1970:
Pengi entró en mi casa con una calabacita atada a
un hilo de tucum. Yo estaba en mi mesa removiendo
datos y cosas. Lo miré con el desdén de los cansados y
explotados, ya que diariamente y a todo momento
mi casa se llena de indios con collares para cambiar
por mis mostacillas. Cada uno de esos intercambios
es una pesadilla para mí. Socializado en una cultura
donde el intercambio siempre implica una tentativa
de sacar el mejor partido del otro, siempre me
rebelo contra el abuso de los intercambios propuestos
por los Apinayé: un collar viejo y mal echo por un
puñado siempre creciente de mostacillas. Pero mi
oficio tiene esas cosas, pues las mostacillas no valen
nada para mí y, sin embargo, aquí estoy celando
mis pequeñas bolitas coloreadas como si fuese el
guardia de un banco. Tengo celos de ellas, me apego
a su valor –que yo mismo establecí–. Los indios
llegan, ofrecen los collares, saben que están mal hechos,
pero saben que se los voy a cambiar. Y así hacemos
los trueques. Son decenas de collares por mis de
mostacillas. Hasta que se acaben y la noticia corra
por toda la aldea. Y, entonces, me libraré de ese incómodo
papel de comerciante. Tendré los collares y el
trabajo cristalizado de casi todas las mujeres Apinayé.
Y ellas tendrán mostacillas para otros collares.
Pues bien, la llegada de Pengi era señal de un nuevo
trueque. Pero él extendió la mano rápidamente:
-Esto es para tu ikrá (hijo), para que juegue…
Y, acto seguido salió de casa sin mirar para atrás. El objeto
estaba en mis manos y la salida rápida del indiecito no
me daba tiempo para proponer una recompensa. Sólo
pude pensar en el gesto como una gentileza, pero sin embargo
dudé de tanta bondad. Pues ella misma no existe en
esta sociedad donde los hombres son del mismo valor.9
Que el lector no deje de observar mi último párrafo.
Dudé de tanta bondad porque tuve que racionalizar
aquella dádiva, de lo contrario no estaría tan solo. ¿Pero el
etnólogo está realmente solo?
Los manuales de investigación social casi siempre plantean
el problema de modo de hacer creer que ese es precisamente
el caso.De estemodo, el investigador es el que debe
orientarse en el grupo estudiado e intentar identificarse con
él.No se plantea la contrapartida de este proceso: la identificación
de los nativos con el sistema que el investigador
carga consigo, un sistema formalizado entre el etnólogo y
aquellos nativos que logra seducir –a través de simpatía,
amistad, dinero, regalos y Dios sabe qué más –para que le
cuenten secretos, rompan lealtades, le provean nuevos destellos
sobre la cultura y la sociedad en estudio.
Finalmente, en Antropología todo se funda en la alteridad:
pues sólo existe el antropólogo cuando hay un nativo
transformado en informante. Y sólo hay datos cuando
hay un proceso de empatía corriendo de lado a lado. Es
esto lo que permite al informante contar un mito, elaborar
con nuevos datos una relación social y discutir los motivos
de un líder político de su aldea. Son justamente esos nativos
(transformados en informantes y en etnólogos) los
que salvan al investigador del marasmo de la cotidianidad
de la aldea: de la salida y la puesta del sol, del ganado, de la
mandioca, del maíz y de las letrinas.
Todo esto parece indicar que el etnólogo nunca está
solo. Realmente, en medio de un sistema de reglas aún
exótico cuyo objetivo es tornar familiar, está vinculado –y
más ligado que nunca– a su propia cultura. Y cuando lo familiar
comienza a delinearse en su conciencia, cuando el
trabajo termina, el antropólogo retorna con aquellos retazos
de imágenes y de personas que conoció mejor que
nadie. Pero, situados fuera del alcance inmediato de su
propio mundo, apenas lo instigan y traen a la luz una ligazón
nostálgica, la de los anthropological blues.
III
Pero, ¿qué se puede deducir de todas esas observaciones y
de todas esas impresiones que forman el proceso que denominé
anthropological blues?
Una deducción posible, entre muchas otras, que en
Antropología es preciso recuperar ese lado extraordinario
de las relaciones investigador/nativo. Si éste es el menos
rutinario y más difícil de ser aprehendido de la situación antropológica, es ciertamente porque se constituye en el
aspecto más humano de nuestra rutina.
Es lo que realmente permite escribir la buena etnografía.
Porque sin él, como plantea Geertz, manipulando
hábilmente el ejemplo del filósofo inglés Ryle, no se distingue
un parpadeo de un guiño malicioso. Y es esto precisamente
lo que distingue a la “descripción densa” –típicamente
antropológica– de la descripción inversa, fotográfica
y mecánica del viajante o del misionero.10 Pero para
distinguir el guiño mecánico y fisiológico del guiño sutil y
comunicativo, es necesario sentir la marginalidad, la soledad
y la nostalgia. Es preciso cruzar los caminos de la
empatía y de la humildad.
Este descubrimiento de la Antropología Social como
materia interpretativa sigue, por otro lado, una tendencia
de la disciplina. Tendencia que modernamente parece
marcar el pasaje de una ciencia natural de la sociedad,
como querían los empiristas ingleses y americanos, a una
ciencia interpretativa, destinada ante todo a confrontar
subjetividades y tratar con ellas. De hecho, en este plano
no sería exagerado afirmar que la Antropología es un mecanismo
de los más importantes para dislocar nuestra
propia subjetividad. Y el problema, como sostiene Louis
Dumont, entre otros, no parece propiamente el de estudiar
las castas de la India para conocerlas integralmente,
tarea imposible y que exigiría mucho más que intelecto,
sino –eso sí– permite dialogar con las formas jerárquicas
que conviven con nosotros. Es la admisión –romanticismo
y anthropological blues aparte– de que el hombre
no puede verse a sí mismo. Necesita del otro como su espejo
y su guía.
Traducción
viernes, 3 de abril de 2009
SISTEMA DE PROYECTOS ESPECIFICOS
U.C.R.
INFORMACIÓN GENERAL POR PROYECTO
2009- 2010
UNIDAD: 02021700
PROYECTO: 082 ==> Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en
Costa Rica
INST INV SOCIALES
No. INSCRIP:
==>
Otras unidades ejecutoras del proyecto:
Actividad: Acción Social Subactividad: TRABAJO COMUNAL UNIVERSITARIO Condición: Proyecto Nuevo
El proyecto requiere prorroga? Sí El proyecto requiere renovación? No
Adscripción con algún otro proyecto de la institución:
El proyecto requiere elementos de biodiversidad? No Clasificación del proyecto No Aplica
Programas Institucionales ligados al Proyecto:
Políticas a las que responde el proyecto:
Código de Política Descripción
1,1,3 Promover que la capacidad. acad. esté al servicio de la comunidad para el mejoram. calidad de vida
1,1,9 Fomentar una cultura de paz que propicie nuevas formas de solución de conflictos y una ética global
1,1,4 Promover espacios de comunicación físicos y virtuales para acceso a servicios institucionales
1,1,10 Estimulará la participación universit. en formulac. de políticas públicas a escala nacional y local
2,1,1 Fomentar inv. básica y aplicada, ac. comunitaria, desar. artíst., tecnol. y cult. para ben. del país
1,1,5 Establecer vínculos con sector externo para promover respeto por el ambiente y una vida saludable
1,1,6 Involucrar a la comunidad universit. en activ. académicas y culturales en beneficio de la sociedad
1,1,7 Proteger producción académica, artística y cultural para ponerla al servicio del desarrollo social
2,1,2 Fortalecer investigación y acción social donde se encuentre con menor grado de estímulo
1,1,1 Promover análisis, discusión y partic. en soluc. probl. nac. y plantear propuestas benef. sociedad
1,1,2 Propiciar el análisis, discusión, sistemat., publicación. y divulg. resultados de activ. sustantivas
1,1,8 Fortalecer los mecanismos de información y comunicación para dar a conocer el quehacer institucional
Estado en régimen
Unidad a
la que
Grado académico pertenece
I ciclo
Cédula 1er apellido 2do apellido Nombre
II ciclo III ciclo
Horas por semana
Prop. Adic. Prop. Adic. Prop. Adic.
Investigador Principal
Información acerca de los encargados del Proyecto
¢0 ¢0 ¢0 03/01/2009 al 26/02/2010
Costo Total del Proyecto Fuente U.C.R. Otro Financiamiento Total Vigencia del proyecto:
Posee el proyecto diferentes componentes: Sí Docencia Investigación Acción Social Vida Estudiantil Administración
Responsable(s):
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INFORMACIÓN GENERAL POR PROYECTO
2009- 2010
UNIDAD: 02021700
PROYECTO: 082 ==> Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en
Costa Rica
INST INV SOCIALES
No. INSCRIP:
==>
Cédula 1er apellido 2do apellido Nombre Prop. Adic. Prop. Adic. Prop. Adic. Grado académico
Unidad a
la que
pertenece Estado en régimen
I ciclo II ciclo III ciclo
Horas por semana
1-1152-000
3
Paniagua Arguedas Laura 10 0 10 0 10 0 Licenciado 02021700 Ninguno
Asociados o Colaboradores
Cédula 1er apellido 2do apellido Nombre
I ciclo II ciclo III ciclo
Grado académico Estado en régimen
Horas por semana
Prop. Adic. Prop. Adic. Prop. Adic.
Unidad a
la que
pertenece
1-1090-76
7
Masís Fernández Karen 0 0 0 0 0 0 Licenciado 02021700 Ninguno
1-639-524 Sandoval García Carlos 0 0 0 0 0 0 Doctor 02021700 Catedrático
3-0388-03
28
Brenes Montoya Mónica 0 0 0 0 0 0 Bachiller 02021700 Ninguno
Descripción de horas por semana dedicadas al Proyecto:
I Ciclo II Ciclo III Ciclo
Propia Adicional Propia Adicional Propia Adicional
10 0 10 0 10 0
Financiamiento de las cargas adicionales en horas:
Observaciones:
I Ciclo II Ciclo III Ciclo
Financ. la Vicerrectoría
Financ. por otras Unidades
Financ. por otros medios
0 0 0
0 0 0
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Hora: 01:59:30p.m. Página 2
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PROYECTO: 082 ==>
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Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en Costa
Rica
Actividad: Acción Social Subactividad: TRABAJO COMUNAL UNIVERSITARIO Condición: Proyecto Nuevo
ANTECENDENTES Y JUSTIFICACIÓN DEL PROYECTO:
La situación de algunas comunidades segregadas y excluidas del país ha sido explorada por diversas investigaciones que han dado
fundamento a acciones encaminadas a mejorar las condiciones de vida de las personas. Algunas de estas iniciativas de investigación y de
acción social se derivan de las universidades estatales, otras de organizaciones comprometidas con el bienestar y el respeto a los derechos de
ciertos grupos poblacionales.
En el año 2006 se desarrolló una tesis de licenciatura en Sociología por la Universidad de Costa Rica titulada “Sexualidad y racialización: las
vivencias de las y los adolescentes inmigrantes nicaragüenses residentes en Tirrases de Curridabat, 2005” (Masís y Paniagua, 2006), que
problematizó las vivencias de esta población. Entre sus principales resultados sobresale el reconocimiento de que las diversas manifestaciones
de la xenofobia, como los chistes, los graffitis, las frases despectivas, los insultos, las agresiones físicas y psicológicas que reciben en
espacios como la escuela, los comercios, los servicios públicos de salud, educación y transporte, constituyen un contexto que dificulta el
desarrollo integral de esta población. Estas formas de violencia son ejercidas cotidianamente y gozan de gran impunidad a pesar del daño que
producen a la población migrante.
Esto quiere decir que además de las limitaciones económicas y del contexto, y los retos personales relacionados con la edad y el género, los y
las adolescentes nicaragüenses deben enfrentar el trato discriminatorio de muchas personas costarricenses que reproducen mitos y estereotipos
que socavan el respeto y el reconocimiento de las y los nicaragüenses como personas sujetas de derechos.
El trabajo visibilizó la necesidad de potenciar la creación de espacios para la reflexión y discusión sobre los mitos y estereotipos construidos
por la población costarricense sobre el y la inmigrante nicaragüense. Además consideró como fundamental el debate sobre los mitos
xenófobos y el análisis de la construcción identitaria nacionalista de los y las costarricenses que se encuentran detrás de dichos mitos.
En este sentido, en el año 2006 se desarrolla una propuesta de información y sensibilización a la población costarricense sobre las condiciones
de vida de las personas nicaragüenses, los principales mitos y estereotipos a su alrededor y sobre la importancia de superar el trato
diferenciado y discriminatorio brindado en algunas instituciones públicas. Esta campaña denominada “Hacia la superación de las barreras
invisibles: construyendo espacios para el combate de la xenofobia” fue ejecutada de manera conjunta con el Servicio Jesuita para Migrantes
Costa Rica, en el cantón de Curridabat, específicamente con los actores sociales de las comunidades de Tirrases, Granadilla Norte, y Barrio
Nuevo (Masís y Paniagua, 2006a).
Como antecedente a este proceso de información y sensibilización se profundizó en un diagnóstico de las condiciones en dichas comunidades,
y los resultados mostraron que las personas viven en pobreza y pobreza extrema, tienen dificultades para acceder a servicios básicos (agua
potable, electricidad, alimentación, salud y vivienda); además, la presencia institucional en estas comunidades es débil y escasa, cuando no
nula. Asimismo, las personas migrantes manifestaron recibir un trato discriminatorio y xenófobo en la interacción cotidiana y en servicios
como los de salud y educación, donde se han violentado algunos de sus derechos.
El caso de la comunidad de Barrio Nuevo es especialmente preocupante pues dada su ubicación geográfica (en los límites de Zapote, San
Francisco y Curridabat) es difícil que las instituciones estatales se comprometan a trabajar en conjunto sobre las problemáticas y las
necesidades de las personas que allí viven, más bien, ante la demanda de atención se pasan la responsabilidad, y la comunidad continú a
luchando por sobrevivir con un escaso apoyo institucional. Sobresale en Bario Nuevo el Comedor Infantil El Buen Samaritano, que brinda
una comida caliente al día a las madres, niños y niñas del lugar; en ocasiones el único alimento al que tienen acceso. Para el resto de
necesidades no se cuenta con apoyo alguno.
Los resultados de este diagnóstico permitieron la concreción de la iniciativa de información y sensibilización con personal de escuelas,
colegios, EBAIS y asociaciones de desarrollo comunal de estas comunidades. En estos talleres participaron aproximadamente 150 personas,
la mayoría de las cuales son funcionarios y funcionarias de instituciones que día a día mantienen algún tipo de contacto con personas
migrantes y cuyo desconocimiento sobre el tema migratorio repercute en la indiferencia y el rechazo hacia las necesidades básicas de la
población migrante nicaragüense. Los talleres mencionados se acompañaron de la elaboración de materiales gráficos de apoyo que fueron
divulgados en las diferentes instituciones y en otros espacios comunitarios para generar la reflexión en torno al tema de la migración y los
derechos de todas las personas.
Estas iniciativas continúan vigentes en otras comunidades del país, integrando nuevas metodologías y actores sociales; sin embargo, ha
quedado evidenciada la necesidad de trabajar de manera conjunta con otras instituciones y organizaciones costarricenses en el tema de la
responsabilidad social, el respeto a los derechos de las personas y el combate a las diferentes formas de discriminación.
Otra de las experiencias investigativas conocidas, que nos muestran la gran necesidad de trabajo conjunto entre las instituciones y las
comunidades, es el proyecto desarrollado en una comunidad al noroeste de San José, denominado “La Carpio. La experiencia de segregación
Fecha: 16/01/2009
Hora: 01:59:31p.m.
Módulo: Información General
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Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en Costa
Rica
urbana y estigmatización social” (Sandoval y otras, 2008). El mismo se propuso explorar cómo se ha constituido un espacio de la ciudad y los
significados que distintas instituciones y actores sociales le asocian. La investigación indaga en los factores sociales, intersubjetivos y
subjetivos asociados a la experiencia de vivir en La Carpio, esto se logra con la participación de las personas de la comunidad que
escribieron, dibujaron y contaron sus experiencias de vida.
Ubicada en La Uruca, esta es la comunidad binacional más grande de Costa Rica, pues casi la mitad de las personas habitantes son
costarricenses, un porcentaje similar proviene de Nicaragua y un pequeño número de otros países. Esta característica de ser “lugar de
migrantes” condensa sobre la comunidad una serie de imágenes negativas vinculadas con la violencia, la delincuencia, la inseguridad y la
pobreza.
Como parte de esta investigación se promovió la vinculación entre la universidad y la comunidad, y se desarrollaron algunos talleres de
información sobre los resultados del proyecto y de sensibilización sobre la importancia de reconocer y apropiarse de la historia de la
comunidad para construir en el presente y proyectar acciones para el futuro. Estos talleres tuvieron lugar con maestros, maestras y estudiantes
de la escuela del lugar. Asimismo, se realizaron otras actividades para fomentar la creatividad de niños, niñas y jóvenes de la comunidad
mediante clases de artes plásticas y la elaboración de murales en varios lugares de La Carpio.
Las imágenes que se asocian a La Carpio han sido reforzadas por algunos medios de comunicación masiva, en Internet por ejemplo, se
identificaron numerosos foros, blogs y páginas con chistes que asocian la comunidad con nicaragüenses, violencia, delincuencia, pobreza y
atraso cultural. El equipo de investigación de la mencionada experiencia de trabajo en La Carpio, exploró algunas de estas imágenes, y
elaboró el artículo “Parecés de La Carpio: una forma de nombrar la diferencia y la desigualdad en Costa Rica”. En el artículo se muestra que
los significantes alrededor de la comunidad se refieren tanto a la localidad, como a sus habitantes y a su entorno, con una gran carga
simbólica peyorativa. Se apunta que el significante La Carpio da cuenta de procesos de desestabilización de imaginarios sociales y referentes
materiales que han sido empleados para representar Costa Rica, y que la incertidumbre que esta desestabilización produce se intenta contener
u ocultar nombrándola “La Carpio”, apaciguando parte de las ansiedades e incertidumbres.
Sucede similar con los chistes xenófobos (Masís y Paniagua, 2007; Ramírez, 2007) o que aluden a diferencias sexuales, etáreas o capacidades
físicas o cognitivas; pues algunos sectores, ante sentimientos de supuesta amenaza, producen y reproducen una serie de imágenes
estereotipadas que se enmascaran en la risa y el humor. Los trabajos al respecto mencionan, por ejemplo, que a través de los chistes
racializados se clasifica, califica y coloca en una posición de desventaja, exclusión e inferioridad a las personas nicaragüenses; en un intento
de clasificar y contener, es decir controlar la “amenaza” o el malestar.
Estas experiencias de trabajo han documentado y sistematizado las diferentes vivencias de las personas con respecto a la hostilidad, la
xenofobia, el rechazo y la segregación que enfrentan cotidianamente. Asimismo, nos muestran que existe una gama interesante de
posibilidades de trabajo conjunto con las comunidades, sobre todo con aquellas que experimentan procesos de segregación y de exclusión que
dificultan que las personas puedan mejorar sus condiciones de vida, que se conozcan y validen sus derechos, y que se promuevan los espacios
de interacción respetuosos.
DESCRIPTORES:
DE R E CHOS HUMANOS , S ENS I B I L I ZAC ION, MIGRAC ION, EDUCAC ION POPULAR , EDUCAC ION CONT RA L A
DISCRIMINACION, RESPETO, DIVERSIDAD,
OBJETIVO GENERAL:
Contribuir con la creación de espacios de sensibilización e información para la población costarricense e inmigrante en torno al respeto a los
derechos humanos y el uso de los recursos institucionales existentes para su defensa en la comunidad urbana de Barrio Nuevo, durante el añ o
2009.
Fecha: 16/01/2009
Hora: 01:59:31p.m.
Módulo: Información General
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U.C.R.
SISTEMA DE PROYECTOS ESPECIFICOS
ESTRUCTURA DE PROYECTOS (B)
2009- 2010
No. INSCRIPCIÓN:
UNIDAD: 02021700 ==> INST INV SOCIALES
PROYECTO: 082 ==> Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en Costa
Rica
Ubicación geográfica del Proyecto
País: COSTA RICA
Provincia: San José Otras Provincias:
Cantón: San José Otros Cantones:
Distrito: ZAPOTE (SAN JOSE),SAN
FRANCISCO DE DOS RIOS
Otras Distritos:
Especifique:
Area de Impacto prioritaria del Proyecto: SOCIO CULTURAL
Impacto del Proyecto
Huetar Atlántica Brunca Todas
Regiones:
X Central Pacífico Central Huetar Norte Chorotega
Área Geográfica de Influencia
El impacto consiste en: Dimensión pedagógica: contempla el uso de educación popular para trabajar con población costarricense y
población migrante en cuanto al ejercicio y respeto de la diversidad y los derechos humanos. En este sentido, la participación de las personas
de la comunidad y las instituciones será uno de los ejes transversales de este Trabajo Comunitario Universitario.
Sensibilización: tiene como objetivo acercar a la población costarricense y migrante (nicaragüense, colombiana, etc.) a la realidad y
condiciones de vida de los grupos migrantes en Costa Rica y el mundo, promoviendo la solidaridad, el respecto y el reconocimiento de los
derechos humanos.
Atención de los Derechos Humanos: se busca consolidar herramientas entre las personas migrantes para la defensa de sus derechos, al mismo
tiempo, se desea propiciar un acceso a servicios y atención en los sectores excluidos de tales beneficios.
Población Beneficiaria Directa
Quien o quienes: El proyecto tendría importantes repercusiones en términos de la convivencia para la sociedad a nivel nacional.
La población que obtendrá beneficios con el proyecto será la costarricense y también la nicaragüense pero, además, traería beneficios para
otros grupos migrantes presentes en el país. Además, existen beneficios comunales directos inicialmente se plantea en una comunidad,
Barrio Nuevo, y luego se extendería a otros lugares de San José (La Carpio, Tirrases).
Diferentes grupos sociales recibirían beneficios específicamente: habitantes de comunidades con importante presencia de població n
inmigrante, líderes, asociaciones de desarrollo, organizaciones de y pro-migrantes; funcionarias y funcionarios de instituciones prestadoras de
servicios públicos (escuelas, colegios, policía, empleo, servicios de salud, entre otras) y profesionales de los medios de comunicación.
Se estima que el alcance inicial del proyecto, durante un año de labores, puede cubrir a unas 70 personas aproximadamente.
Beneficio Obtenido: 1. Capacitación en materia de derechos humanos.
2. Acceso a servicios básicos y atención a los sectores excluidos socialmente.
3. Acercar a la poblaciòn costarricense y migrante a la realidad y condiciones de vida de los grupos migrantes, con el fin de promover el
respeto y la solidaridad entre ambos.
Cantidad de población beneficiada: 70
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SISTEMA DE PROYECTOS ESPECIFICOS
ESTRUCTURA DE PROYECTOS (B)
2009- 2010
No. INSCRIPCIÓN:
UNIDAD: 02021700 ==> INST INV SOCIALES
PROYECTO: 082 ==> Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en Costa
Rica
Beneficio que recibirá la UCR con la ejecución del Proyecto: 1.Las y los diferentes estudiantes que participen en el proyecto tendrá n
acceso a una sensibilización social y en el tema de derechos humanos indispensables para el ejercicio profesional.
2.Como experiencia de trabajo con población migrante en condiciones de exclusión social, el proyecto aportará a las y los profesionales la
posibilidad de apoyar situaciones concretas en sectores generalmente olvidados por los programas y políticas públicas de carácter estatal. Es
decir, se trata de un trabajo que atienden necesidades directas de la población en las comunidades.
3.En términos de la acción social de la Universidad de Costa Rica, se consolida un beneficio directo para las comunidades migrantes, la
sociedad costarricense y la población universitaria participante.
4.El proyecto permitirá la apertura de nuevos espacios comunales de intervención de la Universidad (Barrio Nuevo) y la consolidación del
trabajo en otros casos (La Carpio, Tirrases).
5.Con el proyecto la Universidad se encontrará haciendo un aporte fundamental a la sociedad costarricense, en términos de generar espacios
de reflexión, información y sensibilización que promuevan el respeto a la diversidad cultural y la convivencia solidaria. Es una forma de
facilitar un acercamiento a la vida de las y los migrantes y devolverle el rostro humano al tema de las migraciones.
6.Asimismo, promueve una convivencia más digna entre las personas, el reconocimiento de los derechos humanos y la mejoría de las
condiciones psicosociales y contextuales para las personas migrantes, sus familias y sus comunidades.
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GESTIÓN DEL PROYECTO
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UNIDAD: 02021700
PROYECTO: 082 ==>
==>
Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en Costa
Rica
INST INV SOCIALES
No. INSCRIPCIÓN:
Actividad: Acción Social Subactividad: TRABAJO COMUNAL UNIVERSITARIO Condición: Proyecto Nuevo
Procedimiento y/o metodología:
Este proyecto de Trabajo Comunal Universitario se sostiene en tres enfoques centrales: el Enfoque de Derechos Humanos, el Enfoque de
Género y el Enfoque de Gestión de Riesgo, enfatizando en aquellos aspectos que sustentan la Declaración Universal relacionados con el
respeto a la diversidad en todos los ámbitos de interacción cotidiana.
Su accionar se enmarca en una propuesta metodológica participativa, durante todos los momentos y en las diferentes actividades. La
participación activa de las comunidades, de las y los estudiantes universitarios, de la población migrante y el personal de las instituciones serí a
la constante.
Es decir, desde esta perspectiva se reconoce a la población migrante y a los grupos de las diferentes edades (niños, niñas, adolescentes,
jóvenes, adultas/os, adultas/os mayores) desde una visión integral y como sujetas/os activas/os de su propia historia y desarrollo, con
potencialidades para atender las situaciones y problemáticas que les afectan.
Un aspecto esencial de la metodología de este proyecto es la línea de trabajo, desde la cual el equipo coordinador se asegurará, más allá de dar
seguimiento a los proyectos del TCU, de facilitar que el trabajo en las comunidades tenga continuidad y sea acumulativo. Es decir, las
propuestas y recursos invertidos en este proyecto deben en todo momento revertirse en beneficios para las comunidades y la població n
estudiantil.
De allí la importancia de la capacitación previa que recibirían los y las estudiantes universitarias que participen. Se trata de un proceso de
reflexión en el cual esta población puede iniciar o continuar su sensibilización con respecto al tema del proyecto y las experiencias de la
población migrante. La perspectiva es que para ser facilitador/a de un proceso de sensibilización, las personas deben permitirse expresiones de
subjetividad que por lo común, difieren a lo esperado socialmente. Además, debe contarse con información actualizada y oportuna para hacer
frente a las ideas y sentimientos que existen sobre la migración y las personas migrantes. El ser facilitador/a demanda el desarrollo de destrezas
que muchas veces deben aprenderse, para potenciar procesos de aprendizaje manejando adecuadamente las fuerzas grupales, esto también es
parte importante de la capacitación. El trabajo con los y las estudiantes será constante durante todo el TCU, pues es necesario dar un
seguimiento a las experiencias, los estereotipos, las resistencias y sentimientos que surjan en el proceso de trabajo con la comunidad y las
personas representantes de las instituciones. Por esta razón, se plantea facilitar un espacio mensual con todos los y las estudiantes con el fin de
abordar dichos aspectos.
En el proyecto, en términos metodológicos, se distinguen tres etapas dentro de cada comunidad con la que se trabaje: diagnóstica; de
planificación; y de ejecución. El plazo para ejecutar las tres etapas en una de las comunidades será de 1 año. Asimismo, se plantean tres ejes
que organizan el trabajo a realizar en las etapas propuestas: derecho a la salud, derecho a la educación y derecho a la documentación; la
escogencia se realizó basándose en experiencias previas, pero de ser necesario se modificarán estos ejes. A continuación, se detalla en qu é
consiste cada una de las etapas.
I Etapa: Diagnóstica.
Ésta consiste en realizar un diagnóstico participativo en cada uno de los ejes (salud, educación y documentación) donde se incorporen las
necesidades, problemáticas, potencialidades de acción, opiniones, críticas, percepciones, alcances y limitaciones tanto de las personas de las
comunidades (migrantes y no migrantes) como del personal de las instituciones involucradas con cada derecho. Este diagnóstico permitir á
conocer en términos generales la situación del derecho y la atención que se le brinda al mismo, así como determinar cuáles son las áreas
prioritarias de intervención y los grupos o personas con quienes se debe intensificar el trabajo del proyecto. Asimismo, los diagnósticos
permitirán conocer a fondo las dinámicas comunitarias, grupales e institucionales y trazar líneas más atinadas y acordes con las mismas en las
siguientes etapas.
II Etapa: Planificación de la intervención.
Esta etapa está conformada por dos componentes: los módulos de sensibilización y los derechos en acción.
Con respecto a los módulos, los y las estudiantes se encargarán de la planificación de éstos, siendo los diagnósticos los insumos má s
importantes para su elaboración; en dichos módulos se combinarán los tres derechos ejes con las dos poblaciones beneficiarias directas. Es
decir, como producto final se contará con una serie de módulos de sensibilización específicos según derecho eje y la población meta. Los
módulos deberán consistir en por lo menos 4 ó 5 sesiones de trabajo, con el fin de profundizar más en las experiencias de las personas .
Realizar un proceso, aunque sea breve, es fundamental pues permite un abordaje más integral donde los sentimientos puedan ser trabajados
combinando este tipo de intervención con la facilitación de información relevante para las personas participantes en materia de derechos de las
y los migrantes.
Para el caso de los módulos destinados a costarricenses, principalmente funcionarios/as de sector público prestadores de servicios, el objetivo
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PROYECTO: 082 ==>
==>
Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en Costa
Rica
INST INV SOCIALES
No. INSCRIPCIÓN:
es brindar información sobre la realidad de las personas migrantes y propiciar la reflexión que contribuya a la discusión y crítica de las
imágenes estereotipadas que se han construido en el país sobre las mismas, en miras a alentar formas de convivencia respetuosas y solidarias .
Se buscará introducir la discusión de información crítica sobre los estereotipos, las dificultades que enfrentan las personas migrantes y su
aporte al desarrollo del país, y una reflexión sobre el origen de los cambios ocurridos en Costa Rica en los últimos años. La informació n
buscará la discusión y crítica de las problemáticas sociales nacionales reflexionando acerca del debilitamiento de instituciones públicas, el mal
manejo de fondos y escándalos de corrupción a nivel nacional, y otras situaciones que se encuentran en el origen de muchas de las
problemáticas atribuidas o por las que se responsabiliza al inmigrante.
Como se mencionó, se enfatizaría en la expresión y el trabajo con los sentimientos y pensamientos que avalan la discriminación y
estigmatización hacia las personas migrantes, pues se considera que si bien el brindar información es fundamental, las manifestaciones
discriminatorias tienen un asidero que trasciende el plano racional y que debe ser trabajado. Para cumplir con esta tarea se recurrirá a técnicas
como el psicodrama y el sociodrama, las cuales permiten un trabajo más integral de este tipo de manifestaciones.
Los módulos dirigidos a la población migrante tienen como objetivo facilitar procesos educativos para el reconocimiento de los derechos
humanos, y los mecanismos para alcanzar el respeto de los mismos, buscando un balance entre la información y la facilitación de un espacio
para que las personas migrantes se reconozcan como sujetas de derechos.
Para estos módulos, tanto para las personas prestadoras de servicios como la población migrante, se contempla la elaboración de materiales
educativo-informativos y el uso materiales audiovisuales o gráficos. En ese sentido se debe realizar una sistematización del marco legal
nacional e internacional que protege el acceso a los derechos humanos, así como los deberes de las poblaciones migrantes en Costa Rica. A
partir de este primer paso, se seleccionará la información relevante para elaborar los diferentes materiales divulgativos respondiendo a cada
sector que se desea atender. Además, dichos materiales deben ser editados e impresos para ser distribuidos entre los grupos beneficiados, lo
cual implicaría un trabajo significativo de los y las estudiantes.
Por su parte, el componente de los derechos en acción busca, por medio de los diferentes proyectos presentados por las y los estudiantes,
generar espacios encaminados al mejoramiento de la calidad de vida de la población migrante en sus comunidades, centrándose en la atención
de las necesidades de la población en exclusión social como, por ejemplo, el acceso al agua potable, el manejo de enfermedades más comunes,
estrategias de mejoramiento de la salud, entre otras.
En este componente los y las estudiantes deberán proponer una estrategia de intervención en un problema específico, por medio de diferentes
técnicas, como pueden ser charlas, ferias comunales, visitas casa por casa, entre otras.
III Etapa: Ejecución de los módulos de sensibilización y derechos en acción.
Ésta consiste en la ejecución de las propuestas elaboradas por los y las estudiantes en el componente de los módulos de sensibilización, as í
como de los planes de intervención de los derechos en acción. Para ambos casos, se considera prioritario que las y los estudiantes trabajen con
grupos comunales e institucionales conformados previamente con el fin de facilitar los procesos.
Para realizar esta etapa deberá plantearse una estrategia de convocatoria para los grupos institucionales y de personas migrantes, así como de
los aspectos logísticos para la realización de los diferentes procesos.
Los productos y resultados de estos procesos de sensibilización serán sistematizados de forma que la experiencia sea conservada a través de un
material de registro con el fin de ser difundidas y mejoradas en las futuras experiencias. Como parte de la evaluación de los módulos de
sensibilización con personal de las instituciones y la población migrante se indagará la posibilidad de promover la capacitación de líderes y
organizaciones comunales que repliquen las experiencias de educación e información en la comunidad, con el fin de dar seguimiento y
sostenibilidad a las actividades realizadas y dejar capacidad instalada de facilitación en Barrio Nuevo.
Asimismo, teniendo en cuenta el marco legal e institucional de protección de derechos humanos aplicable y los procesos de sensibilización con
personal de las instituciones y población migrante, esta etapa contempla la conformación y consolidación de mecanismos para la información y
denuncia de violaciones a los derechos humanos de las personas inmigrantes de la comunidad.
Recursos con que cuenta el proyecto:
Uno de los principales recursos con el cual cuenta el proyecto consiste en las redes sociales establecidas con las comunidades con las cuales se
plantea el trabajo comunal. Existen contactos y un trabajo cercano por parte de las promotoras y el promotor del presente proyecto, lo que
facilita la inserción y el manejo de las acciones dentro de la comunidad.
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PROYECTO: 082 ==>
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Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en Costa
Rica
INST INV SOCIALES
No. INSCRIPCIÓN:
Evaluación del proyecto por parte de los participantes:
Para evaluar el proyecto se tomará en cuenta todas aquellas observaciones, planteamientos y sugerencias realizadas por las y los estudiantes en
el transcurso de sus actividades en el TCU. Se utilizará el Formulario Evaluación de Proyectos de T.C.U. según criterio de estudiantes,
dispuesto por la Vicerrectoría de Acción Social para tal fin. Asimismo, en los informes finales escritos por las y los estudiantes se solicitar á
una evaluación detallada sobre el proyecto en sus dimensiones: de aprendizaje personal, de beneficio a la población con la cual se trabajó y de
aportes a la Universidad.
Evaluación del impacto:
Para evaluar el proyecto se dará especial importancia a los planteamientos y sugerencias realizadas por la comunidad beneficiada por el
proyecto. Dado que el TCU espera ser parte de un proceso conducido por la comunidad, son fundamentales las indicaciones que la comunidad
misma plantee sobre su proyecto. Asimismo, se hará uso del Cuestionario para población beneficiaria dispuesto por la Vicerrectoría de Acció n
Social para tal fin. Esta evaluación tendrá un lugar central en las revisiones y cambios que se efectúen al proyecto durante su ejecución, en
miras a futuras intervenciones en otras comunidades; pues contempla los logros, las limitaciones del proyecto y los aspectos a considerar con el
fin de mejorar el impacto social y académico del mismo.
Evaluación:
Las supervisiones a los y las estudiantes se llevarán a cabo por medio de reuniones periódicas tanto grupales como individuales, en las cuales
se evaluará el proceso, planteamientos y actividades llevadas a cabo por las y los estudiantes. Además de las sesiones de sensibilización al
inicio del TCU, se realizarán reuniones de reflexión con las y los estudiantes durante todo el proceso de trabajo, con el fin de revisar y trabajar
sobre sus experiencias, inquietudes y propuestas en torno al trabajo en la comunidad.
El proyecto será evaluado antes de su ejecución por medio de las reuniones entre estudiantes y encargadas/os, en las cuales se revisarán los
objetivos y se replantearán en razón de los cambios experimentados por el equipo en el conocimiento sobre la comunidad. Durante la ejecució n
del proyecto la evaluación tendrá lugar en las sesiones a llevar a cabo entre la coordinación, las y los estudiantes y la comunidad. Finalizado el
proyecto, se realizará una evaluación de mayor peso, que rescate las críticas y revisiones hechas por todos los sectores involucrados. Para la
elaboración del informe se rescatará la evaluación continua a lo largo del proyecto y los resultados de las guías creadas por la Vicerrectoría de
Acción Social.
Nombre de la carrera y actividades a realizar para cada una (sólo proyectos de T.C.U.):
Para la I Etapa: Diagnóstica, que consiste en un diagnóstico interdisciplinario sobre las condiciones de vida de las personas de la comunidad
con el objetivo de conocer la situación de los derechos humanos y la atención que reciben, las áreas prioritarias de intervención y los grupos o
personas con quienes se trabajará, se plantea la necesidad del trabajo con personas de Sociología, Antropología, Psicología, Trabajo Social,
Geología, Geografía, Historia, Derecho, Comunicación Colectiva y Economía, Educación primaria. Pues son áreas que tienen contacto con la
situación socioeconómica, jurídica e institucional, así como con la situación de los derechos humanos de las personas.
Con respecto a la II Etapa: Planificación de la intervención y III Etapa: Ejecución de los módulos de sensibilización y derechos en acción. Se
refuerza la necesidad de estudiantes de las carreras de Derecho (para asesorar con los elementos jurídicos), Comunicación Colectiva (para el
trabajo de mensajes, materiales, etc.) y del área de la salud: Medicina, Enfermería, Nutrición, Odontología (para el trabajo en los mensajes
dirigidos al personal de las instituciones respectivas y en la atención a derechos específicos). Asimismo, es importante la incorporación de
estudiantes de las carreras de Enseñanza (de las Artes Musicales y de Artes Plásticas) y estudiantes de Artes Dramáticas (específicamente
teatro) con el fin de realizar intervenciones y apoyar el trabajo en el área artística y lúdica.
Las carreras mencionadas aportarán con actividades de capacitación en los módulos, en los cuales se deberán planear estrategia de trabajo
según la población (personal de instituciones, personas migrantes), asimismo ejecutar las sesiones de sensibilización.
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REPORTE DE FINANCIAMIENTO DE LAS CARGAS
2009 - 2010
UNIDAD: 02021700 ==> INST INV SOCIALES
PROYECTO
No. NOMBRE
FINANCIAMIENTO DE LAS CARGAS ANUALES
VICERRECTORÍA OTRAS UNIDADES OTROS MEDIOS
I II III I II III I II III OBSERVACIONES:
U.C.R.
SISTEMA DE PROYECTOS ESPECIFICOS
082 Promoción de una cultura de respeto y
solidaridad en el contexto de las migraciones en
Costa Rica
TOTAL
Fecha: 16/01/2009
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Módulo: Información General
REPORTE DE OBJETIVOS Y METAS
2009- 2010
UNIDAD: 02021700 ==> INST INV SOCIALES
PROYECTO: 082 Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en Costa Rica
U.C.R.
SISTEMA DE PROYECTOS ESPECIFICOS
==>
Actividad: Acción Social Subactividad: TRABAJO COMUNAL UNIVERSITARIO Condición: Proyecto Nuevo
OBJETIVO GENERAL:
Contribuir con la creación de espacios de sensibilización e información para la población costarricense e inmigrante en torno al respeto a
los derechos humanos y el uso de los recursos institucionales existentes para su defensa en la comunidad urbana de Barrio Nuevo,
durante el año 2009.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS DEL PROYECTO
OBJETIVO ESPECÍFICO: 01
Realizar un diagnóstico sobre la situación de los derechos humanos en la comunidad, con énfasis en la situación de la población migrante.
METAS:
Conocer las inquietudes, fortalezas, dificultades y necesidades del personal de las instituciones y de las personas inmigrantes en torno
al tema.
1)
Indicador: Tres diagnósticos: derecho a la documentación, derecho a la salud y derecho a la educación.
2)
Indicador:
3)
Indicador:
4)
Indicador:
5)
Indicador:
OBJETIVO ESPECÍFICO: 02
Sensibilizar e informar a la población costarricense de instituciones prestadoras de servicios en la comunidad sobre los derechos humanos
de las personas inmigrantes.
METAS:
1) Promover el respeto a los derechos humanos y la solidaridad hacia las personas migrantes.
Indicador: 8 talleres de información y sensibilización con personal de instituciones.
100 unidades de material informativo sobre el tema:desplegables, volantes, carteles y cuadernillos.
Coordinar estrategias institucionales de atención, consulta y denuncia en torno al respeto de los derechos humanos de la población
inmigrante
2)
Indicador: Dos reuniones anuales de coordinación interinstitucional.
3)
Indicador:
4)
Indicador:
5)
Indicador:
OBJETIVO ESPECÍFICO: 03
Fecha: 16/01/2009
Hora: 01:59:32p.m. Página 1
Módulo: OBJ.ESP. y Metas
REPORTE DE OBJETIVOS Y METAS
2009- 2010
UNIDAD: 02021700 ==> INST INV SOCIALES
PROYECTO: 082 Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en Costa Rica
U.C.R.
SISTEMA DE PROYECTOS ESPECIFICOS
==>
Generar procesos educativos con las personas inmigrantes que propicien el reconocimiento de sus derechos humanos y que consoliden
mecanismos de consulta y denuncia ante situaciones de irrespeto.
METAS:
1) Promover el ejercicio de derechos en las personas migrantes.
Indicador: 10 talleres de información y sensibilización con personas inmigrantes; 150 unidades de material informativo sobre el tema
(desplegables, volantes, carteles y cuadernillos).
2)
Indicador:
3)
Indicador:
4)
Indicador:
5)
Indicador:
OBJETIVO ESPECÍFICO: 04
Desarrollar planes de intervención que respondan a las necesidades de la comunidad con respecto a los derechos humanos y el acceso a
servicios básicos.
METAS:
1) Facilitar el acceso a los servicios y la atención básica de la población de la comunidad, especialmente la inmigrante.
Indicador: Reportes de la intervención realizada por el estudiantado.
2)
Indicador:
3)
Indicador:
4)
Indicador:
5)
Indicador:
Fecha: 16/01/2009
Hora: 01:59:32p.m. Página 2
Módulo: OBJ.ESP. y Metas
REPORTE DE ACTIVIDADES
2009-
UNIDAD: 02021700 ==> INST INV SOCIALES
PROYECTO: 082 Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en Costa
Rica
U.C.R. 2010
SISTEMA DE PROYECTOS ESPECIFICOS
Actividad: Acción Social Subactividad: TRABAJO COMUNAL UNIVERSITARIO Condición: Proyecto Nuevo
ACTIVIDADES FECHA INICIAL FECHA FINAL
Etapa I Diagnóstica Marzo-Julio 02/03/2009 31/07/2009
Etapa II Planificación 01/06/2009 31/08/2009
Etapa III Ejecución 01/09/2009 26/02/2010
Página 1
Fecha: 16/01/2009 Módulo: Cronograma
Hora: 01:59:34p.m.
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INFORMACIÓN GENERAL POR PROYECTO
2009- 2010
UNIDAD: 02021700
PROYECTO: 082 ==> Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en
Costa Rica
INST INV SOCIALES
No. INSCRIP:
==>
Otras unidades ejecutoras del proyecto:
Actividad: Acción Social Subactividad: TRABAJO COMUNAL UNIVERSITARIO Condición: Proyecto Nuevo
El proyecto requiere prorroga? Sí El proyecto requiere renovación? No
Adscripción con algún otro proyecto de la institución:
El proyecto requiere elementos de biodiversidad? No Clasificación del proyecto No Aplica
Programas Institucionales ligados al Proyecto:
Políticas a las que responde el proyecto:
Código de Política Descripción
1,1,3 Promover que la capacidad. acad. esté al servicio de la comunidad para el mejoram. calidad de vida
1,1,9 Fomentar una cultura de paz que propicie nuevas formas de solución de conflictos y una ética global
1,1,4 Promover espacios de comunicación físicos y virtuales para acceso a servicios institucionales
1,1,10 Estimulará la participación universit. en formulac. de políticas públicas a escala nacional y local
2,1,1 Fomentar inv. básica y aplicada, ac. comunitaria, desar. artíst., tecnol. y cult. para ben. del país
1,1,5 Establecer vínculos con sector externo para promover respeto por el ambiente y una vida saludable
1,1,6 Involucrar a la comunidad universit. en activ. académicas y culturales en beneficio de la sociedad
1,1,7 Proteger producción académica, artística y cultural para ponerla al servicio del desarrollo social
2,1,2 Fortalecer investigación y acción social donde se encuentre con menor grado de estímulo
1,1,1 Promover análisis, discusión y partic. en soluc. probl. nac. y plantear propuestas benef. sociedad
1,1,2 Propiciar el análisis, discusión, sistemat., publicación. y divulg. resultados de activ. sustantivas
1,1,8 Fortalecer los mecanismos de información y comunicación para dar a conocer el quehacer institucional
Estado en régimen
Unidad a
la que
Grado académico pertenece
I ciclo
Cédula 1er apellido 2do apellido Nombre
II ciclo III ciclo
Horas por semana
Prop. Adic. Prop. Adic. Prop. Adic.
Investigador Principal
Información acerca de los encargados del Proyecto
¢0 ¢0 ¢0 03/01/2009 al 26/02/2010
Costo Total del Proyecto Fuente U.C.R. Otro Financiamiento Total Vigencia del proyecto:
Posee el proyecto diferentes componentes: Sí Docencia Investigación Acción Social Vida Estudiantil Administración
Responsable(s):
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INFORMACIÓN GENERAL POR PROYECTO
2009- 2010
UNIDAD: 02021700
PROYECTO: 082 ==> Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en
Costa Rica
INST INV SOCIALES
No. INSCRIP:
==>
Cédula 1er apellido 2do apellido Nombre Prop. Adic. Prop. Adic. Prop. Adic. Grado académico
Unidad a
la que
pertenece Estado en régimen
I ciclo II ciclo III ciclo
Horas por semana
1-1152-000
3
Paniagua Arguedas Laura 10 0 10 0 10 0 Licenciado 02021700 Ninguno
Asociados o Colaboradores
Cédula 1er apellido 2do apellido Nombre
I ciclo II ciclo III ciclo
Grado académico Estado en régimen
Horas por semana
Prop. Adic. Prop. Adic. Prop. Adic.
Unidad a
la que
pertenece
1-1090-76
7
Masís Fernández Karen 0 0 0 0 0 0 Licenciado 02021700 Ninguno
1-639-524 Sandoval García Carlos 0 0 0 0 0 0 Doctor 02021700 Catedrático
3-0388-03
28
Brenes Montoya Mónica 0 0 0 0 0 0 Bachiller 02021700 Ninguno
Descripción de horas por semana dedicadas al Proyecto:
I Ciclo II Ciclo III Ciclo
Propia Adicional Propia Adicional Propia Adicional
10 0 10 0 10 0
Financiamiento de las cargas adicionales en horas:
Observaciones:
I Ciclo II Ciclo III Ciclo
Financ. la Vicerrectoría
Financ. por otras Unidades
Financ. por otros medios
0 0 0
0 0 0
0 0 0
Fecha: 16/01/2009
Hora: 01:59:30p.m. Página 2
Módulo: Información General
ESTRUCTURA DE PROYECTOS
2009 - 2010
UNIDAD: 02021700
PROYECTO: 082 ==>
INST INV SOCIALES
No. INSCRIPCIÓN:
U.C.R.
SISTEMA DE PROYECTOS ESPECIFICOS
==>
Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en Costa
Rica
Actividad: Acción Social Subactividad: TRABAJO COMUNAL UNIVERSITARIO Condición: Proyecto Nuevo
ANTECENDENTES Y JUSTIFICACIÓN DEL PROYECTO:
La situación de algunas comunidades segregadas y excluidas del país ha sido explorada por diversas investigaciones que han dado
fundamento a acciones encaminadas a mejorar las condiciones de vida de las personas. Algunas de estas iniciativas de investigación y de
acción social se derivan de las universidades estatales, otras de organizaciones comprometidas con el bienestar y el respeto a los derechos de
ciertos grupos poblacionales.
En el año 2006 se desarrolló una tesis de licenciatura en Sociología por la Universidad de Costa Rica titulada “Sexualidad y racialización: las
vivencias de las y los adolescentes inmigrantes nicaragüenses residentes en Tirrases de Curridabat, 2005” (Masís y Paniagua, 2006), que
problematizó las vivencias de esta población. Entre sus principales resultados sobresale el reconocimiento de que las diversas manifestaciones
de la xenofobia, como los chistes, los graffitis, las frases despectivas, los insultos, las agresiones físicas y psicológicas que reciben en
espacios como la escuela, los comercios, los servicios públicos de salud, educación y transporte, constituyen un contexto que dificulta el
desarrollo integral de esta población. Estas formas de violencia son ejercidas cotidianamente y gozan de gran impunidad a pesar del daño que
producen a la población migrante.
Esto quiere decir que además de las limitaciones económicas y del contexto, y los retos personales relacionados con la edad y el género, los y
las adolescentes nicaragüenses deben enfrentar el trato discriminatorio de muchas personas costarricenses que reproducen mitos y estereotipos
que socavan el respeto y el reconocimiento de las y los nicaragüenses como personas sujetas de derechos.
El trabajo visibilizó la necesidad de potenciar la creación de espacios para la reflexión y discusión sobre los mitos y estereotipos construidos
por la población costarricense sobre el y la inmigrante nicaragüense. Además consideró como fundamental el debate sobre los mitos
xenófobos y el análisis de la construcción identitaria nacionalista de los y las costarricenses que se encuentran detrás de dichos mitos.
En este sentido, en el año 2006 se desarrolla una propuesta de información y sensibilización a la población costarricense sobre las condiciones
de vida de las personas nicaragüenses, los principales mitos y estereotipos a su alrededor y sobre la importancia de superar el trato
diferenciado y discriminatorio brindado en algunas instituciones públicas. Esta campaña denominada “Hacia la superación de las barreras
invisibles: construyendo espacios para el combate de la xenofobia” fue ejecutada de manera conjunta con el Servicio Jesuita para Migrantes
Costa Rica, en el cantón de Curridabat, específicamente con los actores sociales de las comunidades de Tirrases, Granadilla Norte, y Barrio
Nuevo (Masís y Paniagua, 2006a).
Como antecedente a este proceso de información y sensibilización se profundizó en un diagnóstico de las condiciones en dichas comunidades,
y los resultados mostraron que las personas viven en pobreza y pobreza extrema, tienen dificultades para acceder a servicios básicos (agua
potable, electricidad, alimentación, salud y vivienda); además, la presencia institucional en estas comunidades es débil y escasa, cuando no
nula. Asimismo, las personas migrantes manifestaron recibir un trato discriminatorio y xenófobo en la interacción cotidiana y en servicios
como los de salud y educación, donde se han violentado algunos de sus derechos.
El caso de la comunidad de Barrio Nuevo es especialmente preocupante pues dada su ubicación geográfica (en los límites de Zapote, San
Francisco y Curridabat) es difícil que las instituciones estatales se comprometan a trabajar en conjunto sobre las problemáticas y las
necesidades de las personas que allí viven, más bien, ante la demanda de atención se pasan la responsabilidad, y la comunidad continú a
luchando por sobrevivir con un escaso apoyo institucional. Sobresale en Bario Nuevo el Comedor Infantil El Buen Samaritano, que brinda
una comida caliente al día a las madres, niños y niñas del lugar; en ocasiones el único alimento al que tienen acceso. Para el resto de
necesidades no se cuenta con apoyo alguno.
Los resultados de este diagnóstico permitieron la concreción de la iniciativa de información y sensibilización con personal de escuelas,
colegios, EBAIS y asociaciones de desarrollo comunal de estas comunidades. En estos talleres participaron aproximadamente 150 personas,
la mayoría de las cuales son funcionarios y funcionarias de instituciones que día a día mantienen algún tipo de contacto con personas
migrantes y cuyo desconocimiento sobre el tema migratorio repercute en la indiferencia y el rechazo hacia las necesidades básicas de la
población migrante nicaragüense. Los talleres mencionados se acompañaron de la elaboración de materiales gráficos de apoyo que fueron
divulgados en las diferentes instituciones y en otros espacios comunitarios para generar la reflexión en torno al tema de la migración y los
derechos de todas las personas.
Estas iniciativas continúan vigentes en otras comunidades del país, integrando nuevas metodologías y actores sociales; sin embargo, ha
quedado evidenciada la necesidad de trabajar de manera conjunta con otras instituciones y organizaciones costarricenses en el tema de la
responsabilidad social, el respeto a los derechos de las personas y el combate a las diferentes formas de discriminación.
Otra de las experiencias investigativas conocidas, que nos muestran la gran necesidad de trabajo conjunto entre las instituciones y las
comunidades, es el proyecto desarrollado en una comunidad al noroeste de San José, denominado “La Carpio. La experiencia de segregación
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urbana y estigmatización social” (Sandoval y otras, 2008). El mismo se propuso explorar cómo se ha constituido un espacio de la ciudad y los
significados que distintas instituciones y actores sociales le asocian. La investigación indaga en los factores sociales, intersubjetivos y
subjetivos asociados a la experiencia de vivir en La Carpio, esto se logra con la participación de las personas de la comunidad que
escribieron, dibujaron y contaron sus experiencias de vida.
Ubicada en La Uruca, esta es la comunidad binacional más grande de Costa Rica, pues casi la mitad de las personas habitantes son
costarricenses, un porcentaje similar proviene de Nicaragua y un pequeño número de otros países. Esta característica de ser “lugar de
migrantes” condensa sobre la comunidad una serie de imágenes negativas vinculadas con la violencia, la delincuencia, la inseguridad y la
pobreza.
Como parte de esta investigación se promovió la vinculación entre la universidad y la comunidad, y se desarrollaron algunos talleres de
información sobre los resultados del proyecto y de sensibilización sobre la importancia de reconocer y apropiarse de la historia de la
comunidad para construir en el presente y proyectar acciones para el futuro. Estos talleres tuvieron lugar con maestros, maestras y estudiantes
de la escuela del lugar. Asimismo, se realizaron otras actividades para fomentar la creatividad de niños, niñas y jóvenes de la comunidad
mediante clases de artes plásticas y la elaboración de murales en varios lugares de La Carpio.
Las imágenes que se asocian a La Carpio han sido reforzadas por algunos medios de comunicación masiva, en Internet por ejemplo, se
identificaron numerosos foros, blogs y páginas con chistes que asocian la comunidad con nicaragüenses, violencia, delincuencia, pobreza y
atraso cultural. El equipo de investigación de la mencionada experiencia de trabajo en La Carpio, exploró algunas de estas imágenes, y
elaboró el artículo “Parecés de La Carpio: una forma de nombrar la diferencia y la desigualdad en Costa Rica”. En el artículo se muestra que
los significantes alrededor de la comunidad se refieren tanto a la localidad, como a sus habitantes y a su entorno, con una gran carga
simbólica peyorativa. Se apunta que el significante La Carpio da cuenta de procesos de desestabilización de imaginarios sociales y referentes
materiales que han sido empleados para representar Costa Rica, y que la incertidumbre que esta desestabilización produce se intenta contener
u ocultar nombrándola “La Carpio”, apaciguando parte de las ansiedades e incertidumbres.
Sucede similar con los chistes xenófobos (Masís y Paniagua, 2007; Ramírez, 2007) o que aluden a diferencias sexuales, etáreas o capacidades
físicas o cognitivas; pues algunos sectores, ante sentimientos de supuesta amenaza, producen y reproducen una serie de imágenes
estereotipadas que se enmascaran en la risa y el humor. Los trabajos al respecto mencionan, por ejemplo, que a través de los chistes
racializados se clasifica, califica y coloca en una posición de desventaja, exclusión e inferioridad a las personas nicaragüenses; en un intento
de clasificar y contener, es decir controlar la “amenaza” o el malestar.
Estas experiencias de trabajo han documentado y sistematizado las diferentes vivencias de las personas con respecto a la hostilidad, la
xenofobia, el rechazo y la segregación que enfrentan cotidianamente. Asimismo, nos muestran que existe una gama interesante de
posibilidades de trabajo conjunto con las comunidades, sobre todo con aquellas que experimentan procesos de segregación y de exclusión que
dificultan que las personas puedan mejorar sus condiciones de vida, que se conozcan y validen sus derechos, y que se promuevan los espacios
de interacción respetuosos.
DESCRIPTORES:
DE R E CHOS HUMANOS , S ENS I B I L I ZAC ION, MIGRAC ION, EDUCAC ION POPULAR , EDUCAC ION CONT RA L A
DISCRIMINACION, RESPETO, DIVERSIDAD,
OBJETIVO GENERAL:
Contribuir con la creación de espacios de sensibilización e información para la población costarricense e inmigrante en torno al respeto a los
derechos humanos y el uso de los recursos institucionales existentes para su defensa en la comunidad urbana de Barrio Nuevo, durante el añ o
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Ubicación geográfica del Proyecto
País: COSTA RICA
Provincia: San José Otras Provincias:
Cantón: San José Otros Cantones:
Distrito: ZAPOTE (SAN JOSE),SAN
FRANCISCO DE DOS RIOS
Otras Distritos:
Especifique:
Area de Impacto prioritaria del Proyecto: SOCIO CULTURAL
Impacto del Proyecto
Huetar Atlántica Brunca Todas
Regiones:
X Central Pacífico Central Huetar Norte Chorotega
Área Geográfica de Influencia
El impacto consiste en: Dimensión pedagógica: contempla el uso de educación popular para trabajar con población costarricense y
población migrante en cuanto al ejercicio y respeto de la diversidad y los derechos humanos. En este sentido, la participación de las personas
de la comunidad y las instituciones será uno de los ejes transversales de este Trabajo Comunitario Universitario.
Sensibilización: tiene como objetivo acercar a la población costarricense y migrante (nicaragüense, colombiana, etc.) a la realidad y
condiciones de vida de los grupos migrantes en Costa Rica y el mundo, promoviendo la solidaridad, el respecto y el reconocimiento de los
derechos humanos.
Atención de los Derechos Humanos: se busca consolidar herramientas entre las personas migrantes para la defensa de sus derechos, al mismo
tiempo, se desea propiciar un acceso a servicios y atención en los sectores excluidos de tales beneficios.
Población Beneficiaria Directa
Quien o quienes: El proyecto tendría importantes repercusiones en términos de la convivencia para la sociedad a nivel nacional.
La población que obtendrá beneficios con el proyecto será la costarricense y también la nicaragüense pero, además, traería beneficios para
otros grupos migrantes presentes en el país. Además, existen beneficios comunales directos inicialmente se plantea en una comunidad,
Barrio Nuevo, y luego se extendería a otros lugares de San José (La Carpio, Tirrases).
Diferentes grupos sociales recibirían beneficios específicamente: habitantes de comunidades con importante presencia de població n
inmigrante, líderes, asociaciones de desarrollo, organizaciones de y pro-migrantes; funcionarias y funcionarios de instituciones prestadoras de
servicios públicos (escuelas, colegios, policía, empleo, servicios de salud, entre otras) y profesionales de los medios de comunicación.
Se estima que el alcance inicial del proyecto, durante un año de labores, puede cubrir a unas 70 personas aproximadamente.
Beneficio Obtenido: 1. Capacitación en materia de derechos humanos.
2. Acceso a servicios básicos y atención a los sectores excluidos socialmente.
3. Acercar a la poblaciòn costarricense y migrante a la realidad y condiciones de vida de los grupos migrantes, con el fin de promover el
respeto y la solidaridad entre ambos.
Cantidad de población beneficiada: 70
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Beneficio que recibirá la UCR con la ejecución del Proyecto: 1.Las y los diferentes estudiantes que participen en el proyecto tendrá n
acceso a una sensibilización social y en el tema de derechos humanos indispensables para el ejercicio profesional.
2.Como experiencia de trabajo con población migrante en condiciones de exclusión social, el proyecto aportará a las y los profesionales la
posibilidad de apoyar situaciones concretas en sectores generalmente olvidados por los programas y políticas públicas de carácter estatal. Es
decir, se trata de un trabajo que atienden necesidades directas de la población en las comunidades.
3.En términos de la acción social de la Universidad de Costa Rica, se consolida un beneficio directo para las comunidades migrantes, la
sociedad costarricense y la población universitaria participante.
4.El proyecto permitirá la apertura de nuevos espacios comunales de intervención de la Universidad (Barrio Nuevo) y la consolidación del
trabajo en otros casos (La Carpio, Tirrases).
5.Con el proyecto la Universidad se encontrará haciendo un aporte fundamental a la sociedad costarricense, en términos de generar espacios
de reflexión, información y sensibilización que promuevan el respeto a la diversidad cultural y la convivencia solidaria. Es una forma de
facilitar un acercamiento a la vida de las y los migrantes y devolverle el rostro humano al tema de las migraciones.
6.Asimismo, promueve una convivencia más digna entre las personas, el reconocimiento de los derechos humanos y la mejoría de las
condiciones psicosociales y contextuales para las personas migrantes, sus familias y sus comunidades.
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Actividad: Acción Social Subactividad: TRABAJO COMUNAL UNIVERSITARIO Condición: Proyecto Nuevo
Procedimiento y/o metodología:
Este proyecto de Trabajo Comunal Universitario se sostiene en tres enfoques centrales: el Enfoque de Derechos Humanos, el Enfoque de
Género y el Enfoque de Gestión de Riesgo, enfatizando en aquellos aspectos que sustentan la Declaración Universal relacionados con el
respeto a la diversidad en todos los ámbitos de interacción cotidiana.
Su accionar se enmarca en una propuesta metodológica participativa, durante todos los momentos y en las diferentes actividades. La
participación activa de las comunidades, de las y los estudiantes universitarios, de la población migrante y el personal de las instituciones serí a
la constante.
Es decir, desde esta perspectiva se reconoce a la población migrante y a los grupos de las diferentes edades (niños, niñas, adolescentes,
jóvenes, adultas/os, adultas/os mayores) desde una visión integral y como sujetas/os activas/os de su propia historia y desarrollo, con
potencialidades para atender las situaciones y problemáticas que les afectan.
Un aspecto esencial de la metodología de este proyecto es la línea de trabajo, desde la cual el equipo coordinador se asegurará, más allá de dar
seguimiento a los proyectos del TCU, de facilitar que el trabajo en las comunidades tenga continuidad y sea acumulativo. Es decir, las
propuestas y recursos invertidos en este proyecto deben en todo momento revertirse en beneficios para las comunidades y la població n
estudiantil.
De allí la importancia de la capacitación previa que recibirían los y las estudiantes universitarias que participen. Se trata de un proceso de
reflexión en el cual esta población puede iniciar o continuar su sensibilización con respecto al tema del proyecto y las experiencias de la
población migrante. La perspectiva es que para ser facilitador/a de un proceso de sensibilización, las personas deben permitirse expresiones de
subjetividad que por lo común, difieren a lo esperado socialmente. Además, debe contarse con información actualizada y oportuna para hacer
frente a las ideas y sentimientos que existen sobre la migración y las personas migrantes. El ser facilitador/a demanda el desarrollo de destrezas
que muchas veces deben aprenderse, para potenciar procesos de aprendizaje manejando adecuadamente las fuerzas grupales, esto también es
parte importante de la capacitación. El trabajo con los y las estudiantes será constante durante todo el TCU, pues es necesario dar un
seguimiento a las experiencias, los estereotipos, las resistencias y sentimientos que surjan en el proceso de trabajo con la comunidad y las
personas representantes de las instituciones. Por esta razón, se plantea facilitar un espacio mensual con todos los y las estudiantes con el fin de
abordar dichos aspectos.
En el proyecto, en términos metodológicos, se distinguen tres etapas dentro de cada comunidad con la que se trabaje: diagnóstica; de
planificación; y de ejecución. El plazo para ejecutar las tres etapas en una de las comunidades será de 1 año. Asimismo, se plantean tres ejes
que organizan el trabajo a realizar en las etapas propuestas: derecho a la salud, derecho a la educación y derecho a la documentación; la
escogencia se realizó basándose en experiencias previas, pero de ser necesario se modificarán estos ejes. A continuación, se detalla en qu é
consiste cada una de las etapas.
I Etapa: Diagnóstica.
Ésta consiste en realizar un diagnóstico participativo en cada uno de los ejes (salud, educación y documentación) donde se incorporen las
necesidades, problemáticas, potencialidades de acción, opiniones, críticas, percepciones, alcances y limitaciones tanto de las personas de las
comunidades (migrantes y no migrantes) como del personal de las instituciones involucradas con cada derecho. Este diagnóstico permitir á
conocer en términos generales la situación del derecho y la atención que se le brinda al mismo, así como determinar cuáles son las áreas
prioritarias de intervención y los grupos o personas con quienes se debe intensificar el trabajo del proyecto. Asimismo, los diagnósticos
permitirán conocer a fondo las dinámicas comunitarias, grupales e institucionales y trazar líneas más atinadas y acordes con las mismas en las
siguientes etapas.
II Etapa: Planificación de la intervención.
Esta etapa está conformada por dos componentes: los módulos de sensibilización y los derechos en acción.
Con respecto a los módulos, los y las estudiantes se encargarán de la planificación de éstos, siendo los diagnósticos los insumos má s
importantes para su elaboración; en dichos módulos se combinarán los tres derechos ejes con las dos poblaciones beneficiarias directas. Es
decir, como producto final se contará con una serie de módulos de sensibilización específicos según derecho eje y la población meta. Los
módulos deberán consistir en por lo menos 4 ó 5 sesiones de trabajo, con el fin de profundizar más en las experiencias de las personas .
Realizar un proceso, aunque sea breve, es fundamental pues permite un abordaje más integral donde los sentimientos puedan ser trabajados
combinando este tipo de intervención con la facilitación de información relevante para las personas participantes en materia de derechos de las
y los migrantes.
Para el caso de los módulos destinados a costarricenses, principalmente funcionarios/as de sector público prestadores de servicios, el objetivo
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es brindar información sobre la realidad de las personas migrantes y propiciar la reflexión que contribuya a la discusión y crítica de las
imágenes estereotipadas que se han construido en el país sobre las mismas, en miras a alentar formas de convivencia respetuosas y solidarias .
Se buscará introducir la discusión de información crítica sobre los estereotipos, las dificultades que enfrentan las personas migrantes y su
aporte al desarrollo del país, y una reflexión sobre el origen de los cambios ocurridos en Costa Rica en los últimos años. La informació n
buscará la discusión y crítica de las problemáticas sociales nacionales reflexionando acerca del debilitamiento de instituciones públicas, el mal
manejo de fondos y escándalos de corrupción a nivel nacional, y otras situaciones que se encuentran en el origen de muchas de las
problemáticas atribuidas o por las que se responsabiliza al inmigrante.
Como se mencionó, se enfatizaría en la expresión y el trabajo con los sentimientos y pensamientos que avalan la discriminación y
estigmatización hacia las personas migrantes, pues se considera que si bien el brindar información es fundamental, las manifestaciones
discriminatorias tienen un asidero que trasciende el plano racional y que debe ser trabajado. Para cumplir con esta tarea se recurrirá a técnicas
como el psicodrama y el sociodrama, las cuales permiten un trabajo más integral de este tipo de manifestaciones.
Los módulos dirigidos a la población migrante tienen como objetivo facilitar procesos educativos para el reconocimiento de los derechos
humanos, y los mecanismos para alcanzar el respeto de los mismos, buscando un balance entre la información y la facilitación de un espacio
para que las personas migrantes se reconozcan como sujetas de derechos.
Para estos módulos, tanto para las personas prestadoras de servicios como la población migrante, se contempla la elaboración de materiales
educativo-informativos y el uso materiales audiovisuales o gráficos. En ese sentido se debe realizar una sistematización del marco legal
nacional e internacional que protege el acceso a los derechos humanos, así como los deberes de las poblaciones migrantes en Costa Rica. A
partir de este primer paso, se seleccionará la información relevante para elaborar los diferentes materiales divulgativos respondiendo a cada
sector que se desea atender. Además, dichos materiales deben ser editados e impresos para ser distribuidos entre los grupos beneficiados, lo
cual implicaría un trabajo significativo de los y las estudiantes.
Por su parte, el componente de los derechos en acción busca, por medio de los diferentes proyectos presentados por las y los estudiantes,
generar espacios encaminados al mejoramiento de la calidad de vida de la población migrante en sus comunidades, centrándose en la atención
de las necesidades de la población en exclusión social como, por ejemplo, el acceso al agua potable, el manejo de enfermedades más comunes,
estrategias de mejoramiento de la salud, entre otras.
En este componente los y las estudiantes deberán proponer una estrategia de intervención en un problema específico, por medio de diferentes
técnicas, como pueden ser charlas, ferias comunales, visitas casa por casa, entre otras.
III Etapa: Ejecución de los módulos de sensibilización y derechos en acción.
Ésta consiste en la ejecución de las propuestas elaboradas por los y las estudiantes en el componente de los módulos de sensibilización, as í
como de los planes de intervención de los derechos en acción. Para ambos casos, se considera prioritario que las y los estudiantes trabajen con
grupos comunales e institucionales conformados previamente con el fin de facilitar los procesos.
Para realizar esta etapa deberá plantearse una estrategia de convocatoria para los grupos institucionales y de personas migrantes, así como de
los aspectos logísticos para la realización de los diferentes procesos.
Los productos y resultados de estos procesos de sensibilización serán sistematizados de forma que la experiencia sea conservada a través de un
material de registro con el fin de ser difundidas y mejoradas en las futuras experiencias. Como parte de la evaluación de los módulos de
sensibilización con personal de las instituciones y la población migrante se indagará la posibilidad de promover la capacitación de líderes y
organizaciones comunales que repliquen las experiencias de educación e información en la comunidad, con el fin de dar seguimiento y
sostenibilidad a las actividades realizadas y dejar capacidad instalada de facilitación en Barrio Nuevo.
Asimismo, teniendo en cuenta el marco legal e institucional de protección de derechos humanos aplicable y los procesos de sensibilización con
personal de las instituciones y población migrante, esta etapa contempla la conformación y consolidación de mecanismos para la información y
denuncia de violaciones a los derechos humanos de las personas inmigrantes de la comunidad.
Recursos con que cuenta el proyecto:
Uno de los principales recursos con el cual cuenta el proyecto consiste en las redes sociales establecidas con las comunidades con las cuales se
plantea el trabajo comunal. Existen contactos y un trabajo cercano por parte de las promotoras y el promotor del presente proyecto, lo que
facilita la inserción y el manejo de las acciones dentro de la comunidad.
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Evaluación del proyecto por parte de los participantes:
Para evaluar el proyecto se tomará en cuenta todas aquellas observaciones, planteamientos y sugerencias realizadas por las y los estudiantes en
el transcurso de sus actividades en el TCU. Se utilizará el Formulario Evaluación de Proyectos de T.C.U. según criterio de estudiantes,
dispuesto por la Vicerrectoría de Acción Social para tal fin. Asimismo, en los informes finales escritos por las y los estudiantes se solicitar á
una evaluación detallada sobre el proyecto en sus dimensiones: de aprendizaje personal, de beneficio a la población con la cual se trabajó y de
aportes a la Universidad.
Evaluación del impacto:
Para evaluar el proyecto se dará especial importancia a los planteamientos y sugerencias realizadas por la comunidad beneficiada por el
proyecto. Dado que el TCU espera ser parte de un proceso conducido por la comunidad, son fundamentales las indicaciones que la comunidad
misma plantee sobre su proyecto. Asimismo, se hará uso del Cuestionario para población beneficiaria dispuesto por la Vicerrectoría de Acció n
Social para tal fin. Esta evaluación tendrá un lugar central en las revisiones y cambios que se efectúen al proyecto durante su ejecución, en
miras a futuras intervenciones en otras comunidades; pues contempla los logros, las limitaciones del proyecto y los aspectos a considerar con el
fin de mejorar el impacto social y académico del mismo.
Evaluación:
Las supervisiones a los y las estudiantes se llevarán a cabo por medio de reuniones periódicas tanto grupales como individuales, en las cuales
se evaluará el proceso, planteamientos y actividades llevadas a cabo por las y los estudiantes. Además de las sesiones de sensibilización al
inicio del TCU, se realizarán reuniones de reflexión con las y los estudiantes durante todo el proceso de trabajo, con el fin de revisar y trabajar
sobre sus experiencias, inquietudes y propuestas en torno al trabajo en la comunidad.
El proyecto será evaluado antes de su ejecución por medio de las reuniones entre estudiantes y encargadas/os, en las cuales se revisarán los
objetivos y se replantearán en razón de los cambios experimentados por el equipo en el conocimiento sobre la comunidad. Durante la ejecució n
del proyecto la evaluación tendrá lugar en las sesiones a llevar a cabo entre la coordinación, las y los estudiantes y la comunidad. Finalizado el
proyecto, se realizará una evaluación de mayor peso, que rescate las críticas y revisiones hechas por todos los sectores involucrados. Para la
elaboración del informe se rescatará la evaluación continua a lo largo del proyecto y los resultados de las guías creadas por la Vicerrectoría de
Acción Social.
Nombre de la carrera y actividades a realizar para cada una (sólo proyectos de T.C.U.):
Para la I Etapa: Diagnóstica, que consiste en un diagnóstico interdisciplinario sobre las condiciones de vida de las personas de la comunidad
con el objetivo de conocer la situación de los derechos humanos y la atención que reciben, las áreas prioritarias de intervención y los grupos o
personas con quienes se trabajará, se plantea la necesidad del trabajo con personas de Sociología, Antropología, Psicología, Trabajo Social,
Geología, Geografía, Historia, Derecho, Comunicación Colectiva y Economía, Educación primaria. Pues son áreas que tienen contacto con la
situación socioeconómica, jurídica e institucional, así como con la situación de los derechos humanos de las personas.
Con respecto a la II Etapa: Planificación de la intervención y III Etapa: Ejecución de los módulos de sensibilización y derechos en acción. Se
refuerza la necesidad de estudiantes de las carreras de Derecho (para asesorar con los elementos jurídicos), Comunicación Colectiva (para el
trabajo de mensajes, materiales, etc.) y del área de la salud: Medicina, Enfermería, Nutrición, Odontología (para el trabajo en los mensajes
dirigidos al personal de las instituciones respectivas y en la atención a derechos específicos). Asimismo, es importante la incorporación de
estudiantes de las carreras de Enseñanza (de las Artes Musicales y de Artes Plásticas) y estudiantes de Artes Dramáticas (específicamente
teatro) con el fin de realizar intervenciones y apoyar el trabajo en el área artística y lúdica.
Las carreras mencionadas aportarán con actividades de capacitación en los módulos, en los cuales se deberán planear estrategia de trabajo
según la población (personal de instituciones, personas migrantes), asimismo ejecutar las sesiones de sensibilización.
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REPORTE DE FINANCIAMIENTO DE LAS CARGAS
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PROYECTO
No. NOMBRE
FINANCIAMIENTO DE LAS CARGAS ANUALES
VICERRECTORÍA OTRAS UNIDADES OTROS MEDIOS
I II III I II III I II III OBSERVACIONES:
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SISTEMA DE PROYECTOS ESPECIFICOS
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solidaridad en el contexto de las migraciones en
Costa Rica
TOTAL
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REPORTE DE OBJETIVOS Y METAS
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PROYECTO: 082 Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en Costa Rica
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==>
Actividad: Acción Social Subactividad: TRABAJO COMUNAL UNIVERSITARIO Condición: Proyecto Nuevo
OBJETIVO GENERAL:
Contribuir con la creación de espacios de sensibilización e información para la población costarricense e inmigrante en torno al respeto a
los derechos humanos y el uso de los recursos institucionales existentes para su defensa en la comunidad urbana de Barrio Nuevo,
durante el año 2009.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS DEL PROYECTO
OBJETIVO ESPECÍFICO: 01
Realizar un diagnóstico sobre la situación de los derechos humanos en la comunidad, con énfasis en la situación de la población migrante.
METAS:
Conocer las inquietudes, fortalezas, dificultades y necesidades del personal de las instituciones y de las personas inmigrantes en torno
al tema.
1)
Indicador: Tres diagnósticos: derecho a la documentación, derecho a la salud y derecho a la educación.
2)
Indicador:
3)
Indicador:
4)
Indicador:
5)
Indicador:
OBJETIVO ESPECÍFICO: 02
Sensibilizar e informar a la población costarricense de instituciones prestadoras de servicios en la comunidad sobre los derechos humanos
de las personas inmigrantes.
METAS:
1) Promover el respeto a los derechos humanos y la solidaridad hacia las personas migrantes.
Indicador: 8 talleres de información y sensibilización con personal de instituciones.
100 unidades de material informativo sobre el tema:desplegables, volantes, carteles y cuadernillos.
Coordinar estrategias institucionales de atención, consulta y denuncia en torno al respeto de los derechos humanos de la población
inmigrante
2)
Indicador: Dos reuniones anuales de coordinación interinstitucional.
3)
Indicador:
4)
Indicador:
5)
Indicador:
OBJETIVO ESPECÍFICO: 03
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Módulo: OBJ.ESP. y Metas
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Generar procesos educativos con las personas inmigrantes que propicien el reconocimiento de sus derechos humanos y que consoliden
mecanismos de consulta y denuncia ante situaciones de irrespeto.
METAS:
1) Promover el ejercicio de derechos en las personas migrantes.
Indicador: 10 talleres de información y sensibilización con personas inmigrantes; 150 unidades de material informativo sobre el tema
(desplegables, volantes, carteles y cuadernillos).
2)
Indicador:
3)
Indicador:
4)
Indicador:
5)
Indicador:
OBJETIVO ESPECÍFICO: 04
Desarrollar planes de intervención que respondan a las necesidades de la comunidad con respecto a los derechos humanos y el acceso a
servicios básicos.
METAS:
1) Facilitar el acceso a los servicios y la atención básica de la población de la comunidad, especialmente la inmigrante.
Indicador: Reportes de la intervención realizada por el estudiantado.
2)
Indicador:
3)
Indicador:
4)
Indicador:
5)
Indicador:
Fecha: 16/01/2009
Hora: 01:59:32p.m. Página 2
Módulo: OBJ.ESP. y Metas
REPORTE DE ACTIVIDADES
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PROYECTO: 082 Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en Costa
Rica
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Actividad: Acción Social Subactividad: TRABAJO COMUNAL UNIVERSITARIO Condición: Proyecto Nuevo
ACTIVIDADES FECHA INICIAL FECHA FINAL
Etapa I Diagnóstica Marzo-Julio 02/03/2009 31/07/2009
Etapa II Planificación 01/06/2009 31/08/2009
Etapa III Ejecución 01/09/2009 26/02/2010
Página 1
Fecha: 16/01/2009 Módulo: Cronograma
Hora: 01:59:34p.m.
LA CRISIS SISTÉMICA DEL CAPITALISMO Y LAS MIGRACIONES LATINOAMERICANO-CARIBEÑAS.
LA CRISIS SISTÉMICA DEL CAPITALISMO
Y LAS MIGRACIONES LATINOAMERICANO-CARIBEÑAS.
Crisis internacional y migraciones en América Latina y el Caribe
Actualmente y frente a la profunda crisis sistémica del capitalismo mundial, la situación de las y los trabajadores migrantes se ha vuelto más vulnerable en todo el orbe. Esta crisis, que es más grave que la de 1929 por lo que podría derivar en depresión según los más pesimistas, muestra ya aspectos de recesión en países desarrollados (en Estados Unidos desde 2007); lo cual afectará a millones de trabajadoras y trabajadores, en especial a las y los inmigrantes latinoamericanas-os, principalmente a los que se encuentran en situación
irregular en diversas partes del mundo. La desaceleración del crecimiento en América Latina prevista por el Banco Mundial para el año 2009, afectará también las migraciones internas en esta región del continente. Según un informe del 2008 de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), actualmente hay más de 200 millones de migrantes internacionales en el mundo, de los cuales 25 millones son
latinoamericanas-os. Una gran cantidad de ellos emigró al norte, principalmente hacia Estados Unidos, donde actualmente existen doce millones de inmigrantes de origen mexicano, la mitad de los cuales entraron a ese país (donde residen en situación irregular) en una década y media desde que entró en vigor el Tratado de
Libre Comercio de América del Norte; también hay 5 millones más de latinoamericanas-os (centroamericanasos y suramericanas-os) y del Caribe. Otra parte importante de estos latinoamericanas-os se ha ido hacia Europa. Se calcula que a mediados de 2007 residían aproximadamente 3 millones de éstos en el espacio de la
Unión Europea, un número importante de los cuales llegó en los últimos 5 años. España es el país que ha recibido más latinoamericanas y latinoamericanos, donde se calcula que hay más de un millón de ecuatorianasos, así como miles de colombianas-os, argentinas-os y bolivianas-os. Las migraciones intrarregionales en América Latina y el Caribe Y aún otro porcentaje importante de varios millones de personas ha emigrado dentro de América Latina desde hace más de una década, para ocupar en parte los puestos de trabajo de las y los que se fueron
a los países del norte. Y a medida en que se han ido estableciendo mecanismos más rigurosos de control y regulación de los flujos migratorios hacia aquéllos países, mayor ha sido el número de inmigrantes que se mueven intrarregionalmente. Al mismo tiempo que millones de mexicanos han conseguido trasladarse a Estados Unidos, decenas de miles de centroamericanas y centroamericanos (principalmente guatemaltecas-os y hondureñas-os) se han ido a México, muchos de los cuales son empleados como fuerza laboral en sectores agrícolas, de servicios
y aún manufactureros en estados del sur de este país. El 5.6% de las y los ciudadanos extranjeros que vive en México es de Guatemala. Colombia tiene 4 millones de nacionales en el exterior y otros 4 millones de desplazadas-os y migrantes forzados en el interior, resultado no sólo de la situación de violencia y violaciones
de los derechos humanos, sino también en respuesta a las malas condiciones económicas en sus lugares de origen. Venezuela se ha convertido en el tercer receptor de colombianos después de España y Estados Unidos en la década más reciente, y algunas y algunos miles han escogido a México como país de reciente inmigración; a donde han llegado también otro tanto de venezolanos. En América Central, Costa Rica tiene 700 mil inmigrantes, el 70 % de los cuales son nicaragüenses, quienes trabajan más frecuentemente como peones agrícolas o en el servicio doméstico, así como en servicios de seguridad privada. El Salvador, que tiene 2 millones 500 mil nacionales fuera del país, principalmente en
Estados Unidos, recientemente se ha vuelto también receptor de 20 a 30 mil nicaragüenses y hondureñas-os que laboran en la zafra, en la construcción y en la economía informal. Por su parte, Argentina es, según datos oficiales, hogar de 350 mil paraguayas-os (para quienes este país es su objetivo para emigrar, y no tanto España o Estados Unidos), 250 mil bolivianas-os, 200 mil chilenasos
y más de 100 mil peruanas-os, sin considerar a casi medio millón de trabajadoras y trabajadores bolivianos sin papeles especialmente en los sectores textil y agropecuario; y a otros 500 mil paraguayos en situación irregular, prácticamente todos en Buenos Aires y zonas conurbadas. Brasil tiene más de 4 millones emigrantes,
de los cuales 1,5 millones están en los Estados Unidos. Crisis, migraciones y desempleo A partir de la crisis económica, pero principalmente de la caída del sistema financiero mundial, las tasas de desempleo en los países desarrollados (pero también de los países subdesarrollados) han alcanzado niveles muy altos, afectando a miles de inmigrantes latinoamericanos. En noviembre de 2008 Estados Unidos
alcanzó el máximo desempleo en 14 años por lo que el presidente electo, Barak Obama, anunció que había ordenado a sus asesores económicos estudiar un plan de recuperación económica que genere 2 millones 500
mil nuevos puestos de trabajo durante los próximos dos años (2009-2010), muchos de los cuales beneficiaríán, en caso de cumplirse, por supuesto a las y los trabajadores inmigrantes. Por su parte, la crisis ha situado a España, el mayor receptor de inmigrantes latinoamericanas-os, con el peor índice de desempleo en 12 años, al tener cerca de 3 millones de personas sin empleo en noviembre,
y el gobierno augura que la situación empeorará en 2009.
Este desempleo masivo ha dado paso a un debate sobre el retorno de millones de inmigrantes latinoamericanas-os a sus países de origen, desde Estados Unidos y la Unión Europea. Por ejemplo, de acuerdo
a un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), presentado en México el 27 de octubre, por falta de trabajo en Estados Unidos regresarán a México unos 3 millones de migrantes.
Algunos expertos plantean que aún no hay evidencia empírica sólida sobre el retorno inminente de miles de migrantes a causa de la crisis económica que enfrentan los países desarrollados, donde la caída de la producción industrial y el consumo minoritario junto con el incremento del desempleo, sin duda causará
impacto en la vida de las y los migrantes y sus familias, que tendrán que hacer uso de sus recursos y estrategias sociales y económicas para permanecer en esos países pues saben que en sus propios países estarían peor,
porque ahí también está creciendo el desempleo; pero estos inmigrantes también permanecerán donde están porque no sólo tienen mayor flexibilidad laboral, sino que también han desarrollado últimamente y de manera considerable el autoempleo. Y cuando se agoten estas opciones, el retorno podría ser una decisión
extrema que tomarán estos migrantes. Pero también menciona que muchas y muchos migrantes potenciales van a posponer o suspender definitivamente su viaje a otro país. De hecho un estudio del Pew Hispanic Center del 2 de octubre de 2008 muestra que los influjos de estos inmigrantes alcanzaron en Estados Unidos
un promedio de 800 mil por año entre 2000 y 2004, pero se redujeron a 500 mil anuales entre 2005 y 2008, con cada año menos que el año anterior.
Sin embargo, otros expertos aseguran inclusive que se incrementará el flujo migratorio porque, con todo y crisis, los países desarrollados, continúan ofreciendo mejores condiciones de vida para estas y estos migrantes que sus propias naciones. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en su informe
del 2 de diciembre de 2008, augura que la migración irregular aumentará con la crisis económica, por lo que recomienda a los gobiernos de los países ricos que apliquen una verdadera política de gestión de estos flujos
crecientes, una política eficaz que permita equilibrar las llegadas de viajeros con la demanda del mercado laboral, y combatir la xenofobia.
La represión y control de los flujos migratorios contribuyen a la conformación de un mercado laboral global y precarizado Y aquí aparece uno de los verdaderos objetivos de los países ricos y poderosos: la gestión de los flujos
migratorios para adecuarlos al mercado laboral mundial y utilizarlos de manera que ayuden a sacar a esos países de la crisis. El factor esencial que mueve el llamado proceso de globalización es la expansión del mercado, lo que lleva a una profundización de la mercantilización a través de tres procesos interrelacionados: la
transnacionalización de la producción, la globalización de los mercados financieros, y el surgimiento tendencial de un mercado laboral global. Y esta tendencia surge, principalmente, por la ofensiva neoliberal de desregulación, liberalización y flexibilización. Mientras que fomenta la especialización en trabajos
sobrecalificados, profundiza la desigualdad socavando el poder negociador de las y los trabajadores organizados y ayudando a depreciar las demandas salariales, simultáneamente crea y/o refuerza la demanda de diversas formas de trabajadoras-es descalificadas-os o semicalificadas-os, empleadas-os bajo crecientes condiciones
de precariedad. La inmigración indocumentada es bastante funcional desde esta perspectiva. Pero en este proceso de conformación del mercado laboral en la globalización, no existe una libre elección por parte de las personas que se ven obligadas a migrar. Y en la historia misma del capitalismo tampoco ha existido tal elección. La historia del mercado mundial de fuerza laboral, no es por supuesto la
historia del trabajo asalariado libre; con frecuencia, el trabajador involucrado no era ni “libre”, ni le era pagado un salario. Pero con la conformación tendencial de un mercado laboral global y la creciente movilidad laboral que ello implica, se ha vuelto imperativo un régimen efectivo de regulación para la migración internacional.
Los gobiernos de los países ricos han venido intentando establecer diversos mecanismos en la tendencia a la regionalización del control de la migración, por vías de consenso, pero también por vías coercitivas. Y es que, debido a que la migración laboral internacional es sólo una manera en la cual el capital global puede acceder al mercado laboral global emergente, el régimen global emergente para el trabajo implica el disciplinamiento del trabajo y la liberación selectiva de la movilidad del trabajo. En este disciplinamiento se des-ciudadaniza
a los y las migrantes, quitándoles de esa manera sus derechos y puedan así rendir al máximo.No se trata entonces de impedir las migraciones de trabajadores descalificados, sino de desarrollar los mecanismos para que la mano de obra que llegue a los países desarrollados se emplee en condiciones precarias
y regrese a sus países de origen, sin generar gastos adicionales para los países receptores. Podemos ver ahora en los mecanismos de mayor control que criminalizan y vulneran a las y los trabajadores inmigrantes, principalmente en situación irregular, una fase de transición en la búsqueda de esos países por imponer un mecanismo de consenso entre el capital y el trabajo, es decir, que las y los trabajadores migrantes acepten las mismas condiciones laborales de explotación y sin derechos, pero bajo un régimen legal de entrada cuando se les requiera y de salida al término de su contrato o cuando ya no se les necesite. Así vemos en esta fase de transición que a partir de la firma de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad
de América del Norte (ASPAN) por parte de los presidentes de Estados Unidos y México, así como del Primer Ministro canadiense en marzo de 2005, se impulsaron mecanismos de mayor control fronterizo y de los flujos migratorios tanto en la frontera entre Canadá-Estados Unidos, como en la de Estados Unidos y México,
y en la de este último país con Guatemala. En ese mismo año se iniciaron los operativos denominados de “Cero Tolerancia” (Streamline Operative), a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México. Estas operaciones tienen como objetivo someter a las y los migrantes indocumentados a un juzgado federal para
ser procesados por el “delito federal” de “ingresar ilegalmente” a ese país. Multas de 50 a 250 dólares y penas de hasta 6 meses en cárceles lejanas cuando se trate de la primera vez y mayores en reincidentes. No hay oportunidad alguna de obtener libertad condicional o de ser solamente deportado, como anteriormente se hacía. En los últimos tres años, el gobierno de Estados Unidos ha incrementado las deportaciones de inmigrantes mexicanas-os y latinoamericanas-os (principalmente de América Central) a partir de la realización de redadas llevadas a cabo en fábricas, supermercados, parques públicos y aún en casas particulares y conjuntos habitacionales en el interior del territorio estadounidense, además de las detenciones que se realizan en la frontera. Tan sólo en 2006 se deportaron un millón 89 mil 136, la mayoría de ellas y ellos mexicanos. Por otro lado, después de varios intentos por establecer un mecanismo mayor para regular los flujos migratorios hacia la Unión Europea, el 18 de junio de 2008 fue aprobada por el Parlamento Europeo la llamada Directiva de Retorno mediante la cual se busca criminalizar aún más a ocho millones de inmigrantes en situación irregular al pretender darle más poder a los Estados miembros para repatriar a las y los “sin papeles”, después de que éstas y éstos podrían estar detenidos por un período de entre 6 y hasta 18 meses. Entre los
aspectos más polémicos están la posibilidad de detención de las y los menores no acompañados y la prohibición durante cinco años a los expulsados para volver a entrar en la UE. Basado en esta Directiva de Retorno, el Parlamento español aprobó el 2 de octubre de este año un plan de retorno voluntario para inmigrantes que se hayan quedado sin trabajo. Esta medida abre la posibilidad de que las y los extranjeros con residencia legal en España cobren el subsidio de desempleo que les corresponda, de acuerdo con los años trabajados, a cambio de volver a sus países de origen y de comprometerse a no regresar a España en tres años, después de
los cuales podrán volver a solicitar la entrada al país, sin garantía de que el gobierno la autorice. Quienes decidan acogerse a la medida, que entró en vigor en noviembre, cobrarán 40% del total del subsidio en España y el restante 60% al mes siguiente de haber regresado a su país de origen. Lo cierto es que los gobiernos de Estados Unidos y de varias naciones de la Unión Europea, en particular
España e Italia, están aprovechando la crisis económica y el desempleo que ésta produce para endurecer sus políticas de inmigración con el fin de establecer mecanismos de mayor control y regulación de los flujos migratorios, para adecuarlos a un mercado laboral flexible, donde las y los migrantes entren a laborar a los
países que requieren de esta mano de obra y salgan cuando no se les requiere. El Ministro del Trabajo e Inmigración de España, Celestino Corbacho, afirmó en el Congreso que el plan de repatriación voluntaria aprobado se trata de una medida coherente con el ordenamiento jurídico, que no es improvisada y que pretende dotar al mercado laboral de un instrumento para la gestión de los flujos migratorios.
El principal mecanismo que ya está siendo instrumentado para este control y regulación de los flujos es el de la contratación de origen de los trabajadores migrantes, por medio de Programas de Trabajadores Temporales. En América del Norte, Canadá tiene Programas de Trabajadores Agrícolas Temporales desde
hace más de 30 años con países del Caribe de habla inglesa; con México desde 1974 (mediante la firma de un Memorándum de Entendimiento que no tiene ningún respaldo jurídico), y muy recientemente con Guatemala.
A mediados de esta década México y Canadá acordaron ampliar este programa a otros sectores. México también comenzó a negociar un Programa similar con España, el cual comenzaría a funcionar a partir de este año, pero con la crisis se retrasó su puesta en marcha. España tiene ya otro Programa de Trabajadores
Temporales para contratar a mujeres rumaníes, polacas y marroquíes (y cada vez más a éstas) para laborar en la cosecha de la fresa en Sevilla. Algunos otros países están negociando o tienen ya PTTs con España en agricultura y servicios (Brasil, por ejemplo). Y en Estados Unidos se han venido expandiendo desde hace una década programas específicos de trabajadores-as temporales (los llamados H2A y H2B), que se establecieron de manera unilateral a mediados de los 1980s, cuando el presidente Ronald Reagan firmó el Acta de Reforma y Control de la Inmigración
(IRCA). Con esta ley se legalizó la contratación de trabajadoras-es temporales tanto de mano de obra descalificada como semicalificada (H2A y H2B), para labores agrícolas, de empacadoras de carne y otras.
Actualmente, los gobiernos de México y otros países latinoamericanos y del Caribe se mantienen a la expectativa de que en el Congreso estadounidense se apruebe una reforma migratoria, mediante la cual se puedan negociar diversos programas de trabajadoras y trabajadores temporales. Estos programas, aunque contienen provisiones que supuestamente garantizan algunos derechos de
las y los trabajadores, en la realidad no funcionan pues dichas provisiones son frecuentemente violadas. Y aún no existen otras provisiones que garanticen el derecho de organización de las y los trabajadores. Esto contrasta con los sindicatos agrícolas españoles en cuyas manos se dejan los programas para que supervisen los derechos de las y los trabajadores. Comisiones Obreras y de la Central General de Trabajadores, apoyan la contratación de origen, bajo el argumento de que con ello las y los trabajadores migrantes irregulares dejan
de correr los riesgos de la entrada sin papeles a su destino, o de los traficantes de personas.
La criminalización de las y los trabajadores migrantes mediante leyes o normativas está creando una mayor vulnerabilidad de aquellas-os en situación irregular las y los cuales, además de tener que aceptar trabajos pesados, sucios, peligrosos y con bajos salarios; tienen que soportar la discriminación, el hostigamiento
y el rechazo de diversos sectores sociales de los países de recepción. Frente a esta situación, las y los propios migrantes han venido organizándose y movilizándose en contra de su criminalización y en defensa de sus derechos plenos. Las grandes marchas que llenaron las calles de decenas de ciudades estadounidenses con
cinco millones de inmigrantes entre marzo y el 1 de mayo de 2006 han sido las manifestaciones más grandes de la historia social y laboral de Estados Unidos. En diversos países de la Unión Europea, las y los inmigrantes o sus hijas e hijos han manifestado su descontento de muchas formas y han comenzado a organizarse. Y frente a la Directiva de Retorno respondieron con rechazo y movilizaciones, lo mismo que muchas y muchos trabajadores migrantes residentes en países de América Latina, organizadas-os a través de redes y diversos tipos de asociaciones. El Presidente de Bolivia, Envió una carta al Parlamento de la UE manifestando su
rechazo.
Muchas de estas organizaciones y asociaciones de migrantes han hecho del Foro Social Mundial de las Migraciones, derivado del Foro Social Mundial, un espacio de reflexión, organización y denuncia de las violaciones a sus derechos, demandando respuestas de sus países y de los países receptores. Otro importante
espacio es el Foro Global sobre la Migración y el Desarrollo, que conjunta además a una gran cantidad de organizaciones de migrantes asiáticas-os en su lucha contra las políticas de los gobiernos que promueven el desarrollo sobre las espaldas de los propios migrantes. Alternativas, lucha y demanda de los y las migrantes por Ciudadanía Universal y un mundo sin muros Frente a esta situación, la Alianza Social Continental, el Grito de los Excluidos y otras organizaciones
levantan la bandera de la Ciudadanía Universal y de una integración de los pueblos asentada sobre nuevos principios de solidaridad, complementariedad, respeto a la dignidad humana y responsabilidad con la naturaleza, entre otros.
Definimos la Ciudadanía Universal que reconoce a todo ser humano (y grupo de humanos) en función de su humanidad misma y no de su origen nacional, el ser titular/es de derechos económicos, sociales, políticos y culturales, con respeto a la diversidad, ahí donde estén. La Ciudadanía Universal comprende:
Acceso y pleno disfrute de los derechos humanos y políticos consagrados por los derechos internacionales y nacionales sobre estas materias, incluso el derecho al voto. Es imprescindible que todos los gobiernos firmen, ratifiquen y pongan en práctica la Convención Internacional de la ONU sobre los Derechos
de los Trabajadores Inmigrantes y de sus Familias.
No criminalización de las personas migrantes por la situación administrativa en la que se encuentren, pues no hay ser humano ilegal.
Libre circulación de las personas migrantes en nuestra región, así como en Estados Unidos y Europa (los principales destinos de las y los migrantes latinoamericanos).
Regularización General, pues para poder llegar a una verdadera integración de los pueblos es necesario que todas las personas tengan aseguradas las mismas condiciones de acceso a una vida digna.
Desde esta perspectiva condenamos la “Directiva de Retorno”, la “Tolerancia Cero” y los “Muros de la Vergüenza” que La Unión Europea y Estados Unidos erigen como muros visibles e invisibles a la dignificación de las personas migrantes. La Ciudadanía Universal es una urgencia actual en el mundo en el que se desenvuelven las migraciones en el mundo entero, pues la dignificación de las personas no puede esperar más y debemos seguir la lucha por la misma con más compromiso, cuando los gobiernos de las grandes potencias y de muchos otros países imponen legislaciones punitivas, persecutorias y racistas en contra de las personas que salen de sus países buscando la forma de sobrevivir, dentro de un sistema económico y social que las obligó a dejar sus países y que, al llegar a otro las castiga como si las personas fuesen responsables o culpables de haber tenido que
emigrar. Que la migración sea una elección libre de las personas y no una imposición, una opción forzosa.
Que la crisis la paguen los que la causaron: OMC, FMI, Banco Mundial y las empresas especuladoras y bancos. No podemos sacar recursos de la sociedad para salvarlos.
La solución no es consumir más pues el planeta no aguanta más, la solución es repartir, distribuir de forma justa y equitativa según las necesidades humanas en todo el orbe.
Necesitamos un cambio de modelo económico, ya que este de cuño neoliberal ha demostrado no servir más, y que nunca sirvió para la humanidad en general.
Grito de los Excluidos/as Continetal - Alianza Social Continental
18 de deciembre de 2008, día internacional de los inmigrantes
Y LAS MIGRACIONES LATINOAMERICANO-CARIBEÑAS.
Crisis internacional y migraciones en América Latina y el Caribe
Actualmente y frente a la profunda crisis sistémica del capitalismo mundial, la situación de las y los trabajadores migrantes se ha vuelto más vulnerable en todo el orbe. Esta crisis, que es más grave que la de 1929 por lo que podría derivar en depresión según los más pesimistas, muestra ya aspectos de recesión en países desarrollados (en Estados Unidos desde 2007); lo cual afectará a millones de trabajadoras y trabajadores, en especial a las y los inmigrantes latinoamericanas-os, principalmente a los que se encuentran en situación
irregular en diversas partes del mundo. La desaceleración del crecimiento en América Latina prevista por el Banco Mundial para el año 2009, afectará también las migraciones internas en esta región del continente. Según un informe del 2008 de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), actualmente hay más de 200 millones de migrantes internacionales en el mundo, de los cuales 25 millones son
latinoamericanas-os. Una gran cantidad de ellos emigró al norte, principalmente hacia Estados Unidos, donde actualmente existen doce millones de inmigrantes de origen mexicano, la mitad de los cuales entraron a ese país (donde residen en situación irregular) en una década y media desde que entró en vigor el Tratado de
Libre Comercio de América del Norte; también hay 5 millones más de latinoamericanas-os (centroamericanasos y suramericanas-os) y del Caribe. Otra parte importante de estos latinoamericanas-os se ha ido hacia Europa. Se calcula que a mediados de 2007 residían aproximadamente 3 millones de éstos en el espacio de la
Unión Europea, un número importante de los cuales llegó en los últimos 5 años. España es el país que ha recibido más latinoamericanas y latinoamericanos, donde se calcula que hay más de un millón de ecuatorianasos, así como miles de colombianas-os, argentinas-os y bolivianas-os. Las migraciones intrarregionales en América Latina y el Caribe Y aún otro porcentaje importante de varios millones de personas ha emigrado dentro de América Latina desde hace más de una década, para ocupar en parte los puestos de trabajo de las y los que se fueron
a los países del norte. Y a medida en que se han ido estableciendo mecanismos más rigurosos de control y regulación de los flujos migratorios hacia aquéllos países, mayor ha sido el número de inmigrantes que se mueven intrarregionalmente. Al mismo tiempo que millones de mexicanos han conseguido trasladarse a Estados Unidos, decenas de miles de centroamericanas y centroamericanos (principalmente guatemaltecas-os y hondureñas-os) se han ido a México, muchos de los cuales son empleados como fuerza laboral en sectores agrícolas, de servicios
y aún manufactureros en estados del sur de este país. El 5.6% de las y los ciudadanos extranjeros que vive en México es de Guatemala. Colombia tiene 4 millones de nacionales en el exterior y otros 4 millones de desplazadas-os y migrantes forzados en el interior, resultado no sólo de la situación de violencia y violaciones
de los derechos humanos, sino también en respuesta a las malas condiciones económicas en sus lugares de origen. Venezuela se ha convertido en el tercer receptor de colombianos después de España y Estados Unidos en la década más reciente, y algunas y algunos miles han escogido a México como país de reciente inmigración; a donde han llegado también otro tanto de venezolanos. En América Central, Costa Rica tiene 700 mil inmigrantes, el 70 % de los cuales son nicaragüenses, quienes trabajan más frecuentemente como peones agrícolas o en el servicio doméstico, así como en servicios de seguridad privada. El Salvador, que tiene 2 millones 500 mil nacionales fuera del país, principalmente en
Estados Unidos, recientemente se ha vuelto también receptor de 20 a 30 mil nicaragüenses y hondureñas-os que laboran en la zafra, en la construcción y en la economía informal. Por su parte, Argentina es, según datos oficiales, hogar de 350 mil paraguayas-os (para quienes este país es su objetivo para emigrar, y no tanto España o Estados Unidos), 250 mil bolivianas-os, 200 mil chilenasos
y más de 100 mil peruanas-os, sin considerar a casi medio millón de trabajadoras y trabajadores bolivianos sin papeles especialmente en los sectores textil y agropecuario; y a otros 500 mil paraguayos en situación irregular, prácticamente todos en Buenos Aires y zonas conurbadas. Brasil tiene más de 4 millones emigrantes,
de los cuales 1,5 millones están en los Estados Unidos. Crisis, migraciones y desempleo A partir de la crisis económica, pero principalmente de la caída del sistema financiero mundial, las tasas de desempleo en los países desarrollados (pero también de los países subdesarrollados) han alcanzado niveles muy altos, afectando a miles de inmigrantes latinoamericanos. En noviembre de 2008 Estados Unidos
alcanzó el máximo desempleo en 14 años por lo que el presidente electo, Barak Obama, anunció que había ordenado a sus asesores económicos estudiar un plan de recuperación económica que genere 2 millones 500
mil nuevos puestos de trabajo durante los próximos dos años (2009-2010), muchos de los cuales beneficiaríán, en caso de cumplirse, por supuesto a las y los trabajadores inmigrantes. Por su parte, la crisis ha situado a España, el mayor receptor de inmigrantes latinoamericanas-os, con el peor índice de desempleo en 12 años, al tener cerca de 3 millones de personas sin empleo en noviembre,
y el gobierno augura que la situación empeorará en 2009.
Este desempleo masivo ha dado paso a un debate sobre el retorno de millones de inmigrantes latinoamericanas-os a sus países de origen, desde Estados Unidos y la Unión Europea. Por ejemplo, de acuerdo
a un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), presentado en México el 27 de octubre, por falta de trabajo en Estados Unidos regresarán a México unos 3 millones de migrantes.
Algunos expertos plantean que aún no hay evidencia empírica sólida sobre el retorno inminente de miles de migrantes a causa de la crisis económica que enfrentan los países desarrollados, donde la caída de la producción industrial y el consumo minoritario junto con el incremento del desempleo, sin duda causará
impacto en la vida de las y los migrantes y sus familias, que tendrán que hacer uso de sus recursos y estrategias sociales y económicas para permanecer en esos países pues saben que en sus propios países estarían peor,
porque ahí también está creciendo el desempleo; pero estos inmigrantes también permanecerán donde están porque no sólo tienen mayor flexibilidad laboral, sino que también han desarrollado últimamente y de manera considerable el autoempleo. Y cuando se agoten estas opciones, el retorno podría ser una decisión
extrema que tomarán estos migrantes. Pero también menciona que muchas y muchos migrantes potenciales van a posponer o suspender definitivamente su viaje a otro país. De hecho un estudio del Pew Hispanic Center del 2 de octubre de 2008 muestra que los influjos de estos inmigrantes alcanzaron en Estados Unidos
un promedio de 800 mil por año entre 2000 y 2004, pero se redujeron a 500 mil anuales entre 2005 y 2008, con cada año menos que el año anterior.
Sin embargo, otros expertos aseguran inclusive que se incrementará el flujo migratorio porque, con todo y crisis, los países desarrollados, continúan ofreciendo mejores condiciones de vida para estas y estos migrantes que sus propias naciones. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en su informe
del 2 de diciembre de 2008, augura que la migración irregular aumentará con la crisis económica, por lo que recomienda a los gobiernos de los países ricos que apliquen una verdadera política de gestión de estos flujos
crecientes, una política eficaz que permita equilibrar las llegadas de viajeros con la demanda del mercado laboral, y combatir la xenofobia.
La represión y control de los flujos migratorios contribuyen a la conformación de un mercado laboral global y precarizado Y aquí aparece uno de los verdaderos objetivos de los países ricos y poderosos: la gestión de los flujos
migratorios para adecuarlos al mercado laboral mundial y utilizarlos de manera que ayuden a sacar a esos países de la crisis. El factor esencial que mueve el llamado proceso de globalización es la expansión del mercado, lo que lleva a una profundización de la mercantilización a través de tres procesos interrelacionados: la
transnacionalización de la producción, la globalización de los mercados financieros, y el surgimiento tendencial de un mercado laboral global. Y esta tendencia surge, principalmente, por la ofensiva neoliberal de desregulación, liberalización y flexibilización. Mientras que fomenta la especialización en trabajos
sobrecalificados, profundiza la desigualdad socavando el poder negociador de las y los trabajadores organizados y ayudando a depreciar las demandas salariales, simultáneamente crea y/o refuerza la demanda de diversas formas de trabajadoras-es descalificadas-os o semicalificadas-os, empleadas-os bajo crecientes condiciones
de precariedad. La inmigración indocumentada es bastante funcional desde esta perspectiva. Pero en este proceso de conformación del mercado laboral en la globalización, no existe una libre elección por parte de las personas que se ven obligadas a migrar. Y en la historia misma del capitalismo tampoco ha existido tal elección. La historia del mercado mundial de fuerza laboral, no es por supuesto la
historia del trabajo asalariado libre; con frecuencia, el trabajador involucrado no era ni “libre”, ni le era pagado un salario. Pero con la conformación tendencial de un mercado laboral global y la creciente movilidad laboral que ello implica, se ha vuelto imperativo un régimen efectivo de regulación para la migración internacional.
Los gobiernos de los países ricos han venido intentando establecer diversos mecanismos en la tendencia a la regionalización del control de la migración, por vías de consenso, pero también por vías coercitivas. Y es que, debido a que la migración laboral internacional es sólo una manera en la cual el capital global puede acceder al mercado laboral global emergente, el régimen global emergente para el trabajo implica el disciplinamiento del trabajo y la liberación selectiva de la movilidad del trabajo. En este disciplinamiento se des-ciudadaniza
a los y las migrantes, quitándoles de esa manera sus derechos y puedan así rendir al máximo.No se trata entonces de impedir las migraciones de trabajadores descalificados, sino de desarrollar los mecanismos para que la mano de obra que llegue a los países desarrollados se emplee en condiciones precarias
y regrese a sus países de origen, sin generar gastos adicionales para los países receptores. Podemos ver ahora en los mecanismos de mayor control que criminalizan y vulneran a las y los trabajadores inmigrantes, principalmente en situación irregular, una fase de transición en la búsqueda de esos países por imponer un mecanismo de consenso entre el capital y el trabajo, es decir, que las y los trabajadores migrantes acepten las mismas condiciones laborales de explotación y sin derechos, pero bajo un régimen legal de entrada cuando se les requiera y de salida al término de su contrato o cuando ya no se les necesite. Así vemos en esta fase de transición que a partir de la firma de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad
de América del Norte (ASPAN) por parte de los presidentes de Estados Unidos y México, así como del Primer Ministro canadiense en marzo de 2005, se impulsaron mecanismos de mayor control fronterizo y de los flujos migratorios tanto en la frontera entre Canadá-Estados Unidos, como en la de Estados Unidos y México,
y en la de este último país con Guatemala. En ese mismo año se iniciaron los operativos denominados de “Cero Tolerancia” (Streamline Operative), a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México. Estas operaciones tienen como objetivo someter a las y los migrantes indocumentados a un juzgado federal para
ser procesados por el “delito federal” de “ingresar ilegalmente” a ese país. Multas de 50 a 250 dólares y penas de hasta 6 meses en cárceles lejanas cuando se trate de la primera vez y mayores en reincidentes. No hay oportunidad alguna de obtener libertad condicional o de ser solamente deportado, como anteriormente se hacía. En los últimos tres años, el gobierno de Estados Unidos ha incrementado las deportaciones de inmigrantes mexicanas-os y latinoamericanas-os (principalmente de América Central) a partir de la realización de redadas llevadas a cabo en fábricas, supermercados, parques públicos y aún en casas particulares y conjuntos habitacionales en el interior del territorio estadounidense, además de las detenciones que se realizan en la frontera. Tan sólo en 2006 se deportaron un millón 89 mil 136, la mayoría de ellas y ellos mexicanos. Por otro lado, después de varios intentos por establecer un mecanismo mayor para regular los flujos migratorios hacia la Unión Europea, el 18 de junio de 2008 fue aprobada por el Parlamento Europeo la llamada Directiva de Retorno mediante la cual se busca criminalizar aún más a ocho millones de inmigrantes en situación irregular al pretender darle más poder a los Estados miembros para repatriar a las y los “sin papeles”, después de que éstas y éstos podrían estar detenidos por un período de entre 6 y hasta 18 meses. Entre los
aspectos más polémicos están la posibilidad de detención de las y los menores no acompañados y la prohibición durante cinco años a los expulsados para volver a entrar en la UE. Basado en esta Directiva de Retorno, el Parlamento español aprobó el 2 de octubre de este año un plan de retorno voluntario para inmigrantes que se hayan quedado sin trabajo. Esta medida abre la posibilidad de que las y los extranjeros con residencia legal en España cobren el subsidio de desempleo que les corresponda, de acuerdo con los años trabajados, a cambio de volver a sus países de origen y de comprometerse a no regresar a España en tres años, después de
los cuales podrán volver a solicitar la entrada al país, sin garantía de que el gobierno la autorice. Quienes decidan acogerse a la medida, que entró en vigor en noviembre, cobrarán 40% del total del subsidio en España y el restante 60% al mes siguiente de haber regresado a su país de origen. Lo cierto es que los gobiernos de Estados Unidos y de varias naciones de la Unión Europea, en particular
España e Italia, están aprovechando la crisis económica y el desempleo que ésta produce para endurecer sus políticas de inmigración con el fin de establecer mecanismos de mayor control y regulación de los flujos migratorios, para adecuarlos a un mercado laboral flexible, donde las y los migrantes entren a laborar a los
países que requieren de esta mano de obra y salgan cuando no se les requiere. El Ministro del Trabajo e Inmigración de España, Celestino Corbacho, afirmó en el Congreso que el plan de repatriación voluntaria aprobado se trata de una medida coherente con el ordenamiento jurídico, que no es improvisada y que pretende dotar al mercado laboral de un instrumento para la gestión de los flujos migratorios.
El principal mecanismo que ya está siendo instrumentado para este control y regulación de los flujos es el de la contratación de origen de los trabajadores migrantes, por medio de Programas de Trabajadores Temporales. En América del Norte, Canadá tiene Programas de Trabajadores Agrícolas Temporales desde
hace más de 30 años con países del Caribe de habla inglesa; con México desde 1974 (mediante la firma de un Memorándum de Entendimiento que no tiene ningún respaldo jurídico), y muy recientemente con Guatemala.
A mediados de esta década México y Canadá acordaron ampliar este programa a otros sectores. México también comenzó a negociar un Programa similar con España, el cual comenzaría a funcionar a partir de este año, pero con la crisis se retrasó su puesta en marcha. España tiene ya otro Programa de Trabajadores
Temporales para contratar a mujeres rumaníes, polacas y marroquíes (y cada vez más a éstas) para laborar en la cosecha de la fresa en Sevilla. Algunos otros países están negociando o tienen ya PTTs con España en agricultura y servicios (Brasil, por ejemplo). Y en Estados Unidos se han venido expandiendo desde hace una década programas específicos de trabajadores-as temporales (los llamados H2A y H2B), que se establecieron de manera unilateral a mediados de los 1980s, cuando el presidente Ronald Reagan firmó el Acta de Reforma y Control de la Inmigración
(IRCA). Con esta ley se legalizó la contratación de trabajadoras-es temporales tanto de mano de obra descalificada como semicalificada (H2A y H2B), para labores agrícolas, de empacadoras de carne y otras.
Actualmente, los gobiernos de México y otros países latinoamericanos y del Caribe se mantienen a la expectativa de que en el Congreso estadounidense se apruebe una reforma migratoria, mediante la cual se puedan negociar diversos programas de trabajadoras y trabajadores temporales. Estos programas, aunque contienen provisiones que supuestamente garantizan algunos derechos de
las y los trabajadores, en la realidad no funcionan pues dichas provisiones son frecuentemente violadas. Y aún no existen otras provisiones que garanticen el derecho de organización de las y los trabajadores. Esto contrasta con los sindicatos agrícolas españoles en cuyas manos se dejan los programas para que supervisen los derechos de las y los trabajadores. Comisiones Obreras y de la Central General de Trabajadores, apoyan la contratación de origen, bajo el argumento de que con ello las y los trabajadores migrantes irregulares dejan
de correr los riesgos de la entrada sin papeles a su destino, o de los traficantes de personas.
La criminalización de las y los trabajadores migrantes mediante leyes o normativas está creando una mayor vulnerabilidad de aquellas-os en situación irregular las y los cuales, además de tener que aceptar trabajos pesados, sucios, peligrosos y con bajos salarios; tienen que soportar la discriminación, el hostigamiento
y el rechazo de diversos sectores sociales de los países de recepción. Frente a esta situación, las y los propios migrantes han venido organizándose y movilizándose en contra de su criminalización y en defensa de sus derechos plenos. Las grandes marchas que llenaron las calles de decenas de ciudades estadounidenses con
cinco millones de inmigrantes entre marzo y el 1 de mayo de 2006 han sido las manifestaciones más grandes de la historia social y laboral de Estados Unidos. En diversos países de la Unión Europea, las y los inmigrantes o sus hijas e hijos han manifestado su descontento de muchas formas y han comenzado a organizarse. Y frente a la Directiva de Retorno respondieron con rechazo y movilizaciones, lo mismo que muchas y muchos trabajadores migrantes residentes en países de América Latina, organizadas-os a través de redes y diversos tipos de asociaciones. El Presidente de Bolivia, Envió una carta al Parlamento de la UE manifestando su
rechazo.
Muchas de estas organizaciones y asociaciones de migrantes han hecho del Foro Social Mundial de las Migraciones, derivado del Foro Social Mundial, un espacio de reflexión, organización y denuncia de las violaciones a sus derechos, demandando respuestas de sus países y de los países receptores. Otro importante
espacio es el Foro Global sobre la Migración y el Desarrollo, que conjunta además a una gran cantidad de organizaciones de migrantes asiáticas-os en su lucha contra las políticas de los gobiernos que promueven el desarrollo sobre las espaldas de los propios migrantes. Alternativas, lucha y demanda de los y las migrantes por Ciudadanía Universal y un mundo sin muros Frente a esta situación, la Alianza Social Continental, el Grito de los Excluidos y otras organizaciones
levantan la bandera de la Ciudadanía Universal y de una integración de los pueblos asentada sobre nuevos principios de solidaridad, complementariedad, respeto a la dignidad humana y responsabilidad con la naturaleza, entre otros.
Definimos la Ciudadanía Universal que reconoce a todo ser humano (y grupo de humanos) en función de su humanidad misma y no de su origen nacional, el ser titular/es de derechos económicos, sociales, políticos y culturales, con respeto a la diversidad, ahí donde estén. La Ciudadanía Universal comprende:
Acceso y pleno disfrute de los derechos humanos y políticos consagrados por los derechos internacionales y nacionales sobre estas materias, incluso el derecho al voto. Es imprescindible que todos los gobiernos firmen, ratifiquen y pongan en práctica la Convención Internacional de la ONU sobre los Derechos
de los Trabajadores Inmigrantes y de sus Familias.
No criminalización de las personas migrantes por la situación administrativa en la que se encuentren, pues no hay ser humano ilegal.
Libre circulación de las personas migrantes en nuestra región, así como en Estados Unidos y Europa (los principales destinos de las y los migrantes latinoamericanos).
Regularización General, pues para poder llegar a una verdadera integración de los pueblos es necesario que todas las personas tengan aseguradas las mismas condiciones de acceso a una vida digna.
Desde esta perspectiva condenamos la “Directiva de Retorno”, la “Tolerancia Cero” y los “Muros de la Vergüenza” que La Unión Europea y Estados Unidos erigen como muros visibles e invisibles a la dignificación de las personas migrantes. La Ciudadanía Universal es una urgencia actual en el mundo en el que se desenvuelven las migraciones en el mundo entero, pues la dignificación de las personas no puede esperar más y debemos seguir la lucha por la misma con más compromiso, cuando los gobiernos de las grandes potencias y de muchos otros países imponen legislaciones punitivas, persecutorias y racistas en contra de las personas que salen de sus países buscando la forma de sobrevivir, dentro de un sistema económico y social que las obligó a dejar sus países y que, al llegar a otro las castiga como si las personas fuesen responsables o culpables de haber tenido que
emigrar. Que la migración sea una elección libre de las personas y no una imposición, una opción forzosa.
Que la crisis la paguen los que la causaron: OMC, FMI, Banco Mundial y las empresas especuladoras y bancos. No podemos sacar recursos de la sociedad para salvarlos.
La solución no es consumir más pues el planeta no aguanta más, la solución es repartir, distribuir de forma justa y equitativa según las necesidades humanas en todo el orbe.
Necesitamos un cambio de modelo económico, ya que este de cuño neoliberal ha demostrado no servir más, y que nunca sirvió para la humanidad en general.
Grito de los Excluidos/as Continetal - Alianza Social Continental
18 de deciembre de 2008, día internacional de los inmigrantes
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